7/31/06

Crónicas Peruanas, I

He decidido escribir algunas crónicas en los resquicios de este viaje...
Antes que nada una advertencia: tengo otro espacio (duropibe.spaces.msn.com), pero he decidido mover la mayoría de las cosas a este para que lo puedan ver mis contactos a través del msn, pues el otro etsaba en un terreno más "íntimo" de mi geografía cibermética personal. No todo lo que había allí va a pasar a este, creo, aunque con los días iré moviendo algunas cosas como ciertas fotos. Otras, quedarán allí, como parte de una realidad que fue. Ahora sí, la primera crónica. Titulo estas entradas de viaje en referencia indirecta a "Crónicas Marcianas", de Orwell, que si bien tiene algunas historias aburridísimas, me gusta.

30 de Julio. Lima, la gris.

Esa es la manera como es conocida esta ciudad en la que nunca llueve. Si uno la ve desde el aire (por el google hearth, por ejemplo) verá que está rodeada por montañas desérticas. Cuando llegué me impresionó la precariedad de los alrededores del aeropuerto, una extensa zona en el distrito de Callao (o cerca) que se extiende hasta donde alcanza la vista mientras el avión aterriza. Por lo demás, la ciudad se percibe bastante precaria, e incluso Miraflores, uno de los barrios ricos de la ciudad, resulta modesto. Todo eso fue sorpresivo para mí, pues las otras ciudades capitales que conozco }(no muchas, pero varia en america latina) tienen zonas pbres extensas pero barrios ricos "bonitos", hechos al estilo de Stepford (Stepford Wives).
Bueno, pero descontando eso, el centro histórico es encantador: es mucho más bonito que el de las otras ciudades que conozco, y eso me tiene fascinado, pues me encantan la arquitectura y el fasto coloniales.

Ahora tengo poco tiempo pues uso el internet del hotel y hay un niño insoportable presionandoa través de su madre par que desocupe el computador, pero me alcanzan los minutos para decir que los peruanos me caen super bien. Son la gente más amable que he conocido en america latina (no conozco otros continentes). Una vez uno se instala en la ciudad comienza a disfrutar su extraño caracter y al hablar con la gente no puede evitar caer seducido por su amabilidad.

Me voy, volvió el pendejito fastidioso.

archīvum

StatCounter