Hoy me levanté irascible. Después de desperezarme un poco, y mientras iba haciendo la cama, revisé mi correspondencia, uno de cuyos sobres me irritó bastante. ¿Ha cambiado mucho el clima, sabes? Ahora camino descalza nuevamente por todo el departamento antes de mi baño matutino.
Pero te contaba sobre mi despertar de hoy: estaba molesta, medio dormida aún, cuando sonó el teléfono. Era ya-sabes-quién. Conversamos largo rato, como casi siempre... ya sabes, contarnos lo que habíamos hecho desde la última vez y esas cosas. Le conté las causas de mis tribulaciones y bueno, su melodiosa voz fue aplacando mi cabeza endemoniada. ¡Oh, es tan bueno! Eso sin contar con que es también un hombre muy apuesto. Si mi madre o F vieran cómo me puede volver mansa como... como... (lo siento, no se me ocurre ningún animal manso que suene bonito al escribirlo), se sorprenderían.
Después de que cortamos desayuné con un vaso de leche y galletitas de avena de esas que preparé el miércoles (no se si te dije, pero me quedaron pri-mo-ro-sas), tomé mi baño, y salí a buscar la máquina de retratar, pues debían repararla por lo de aquella vez. El día era espléndido, un anticipo de la primavera. Y pensar que hay gente que los llama "dias peronistas"... No es que me quiera meter en política, pues como tú bien lo sabes soy muy poco entendida en esas cosas, pero es que a veces la gente no tiene gusto ni para inventar frases.
Bueno, salí del estudio fotográfico y camino a casa compré algunas viandas pensando en hornear una torta de naranja y preparar algo rico para la cena. ¡Qué gran arte el de la cocina! y tan humilde, sin museos ni marchantes que le hagan altar y corte. Cuando volvía, vi una bicicleta y ¡a que no te imaginas! Cometí la locura de sacarle un retrato, pues como me habian dado la máquina con un rollo de cortesía... Te contaré si sale bonita, y si puedo mandar hacer una copia, quizá la pegue para que la veas. Pero bueno, eso son solo proyectos, proyectos, proyectos.
¡Ay!, me dieron ganas de comprar una bicicleta para pasear en primavera. Sería de esas bonitas, con canasta de mimbre para llevar los entremeces en los días de campo, aunque, como siempre, ya veremos.
Debo dejarte pues los quehaceres me aclaman, pero quise robarles unos minutitos para aburrirte un poco con mis cosas. Disculpa si divagué un poco hoy, es que la primavera me ha puesto algo filosófica.
Tuya, Eugenia.
(Publicado en mi Fotolog el 31 de agosto de 2007)