11/19/12

En memoria de Sara y Regina Jonas

El 6 de noviembre de 1942 fueron deportadas desde Berlin al campo de concentración de Theresienstadt, Sara Jonas (nacida Hess) y su hija Regina. En los registros de la deportación se lee que ambas fueron clasificadas como "sin oficio". Pero Regina tenía un oficio: en 1935 había sido ordenada rabina en Offenbach, y como tal se desempeñó desde entonces. Primero atendiendo comunidades en Berlín y los alrededores, en una época en la que cundía el miedo y los rabinos escaseaban debido a los asesinatos y la emigración, luego en el campo de concentración de Theresienstadt, donde organizó con Victor Frankl un grupo de apoyo para ayudar a los deportados recién llegados y tratar de evitar que cometieran suicidio a causa de su desesperada situación. Así Jonas y Frankl, quien nunca la nombró en sus memorias de aquellos tiempos aunque respondía afirmativamente a quien le preguntara si la recordaba, hicieron lo suyo para derrotar el exterminio nazi.

El 12 de octubre de 1944 Regina, de 42 años, fue deportada junto con su madre Sara, de 65, desde Theresienstadt a Auschwitz-Birkenau, donde con seguridad fueron asesinadas inmediatamente después de su llegada. Sobrevivientes que las conocieron en Theresienstadt recuerdan no solamente la fuerza que les daban sus charlas y su trabajo, sino la devoción con la que cuidaba de su madre. Leyendo los registros de deportación desde Berlín se puede notar que si Sara y Regina quedaron una después de otra en la lista, y la madre primero que la hija, debió ser porque pasó por la fila del registro antes que ella, quien debía ir a su espalda cuidando su paso, manteniéndola a la vista. En esa lista una y otra quedaron separadas: Sara al final de una página, Regina al inicio de la siguiente. Pero la separación fue apenas aparente. Regina marchó con su madre al exterminio, a pesar de que según quienes las sobrevivieron habría podido evitar la deportación dejando marchar sola a Sara.

Regina Jonas fue la única rabina de la historia del judaísmo hasta que en 1972 Sally Priesand fue ordenada en Cincinnati, a 7000 kilómetros de Offenbach. Ojalá su nombre jamás sea borrado de la Historia.

8/21/12

Sobre Reichel en el Reich

Hoy una reconocida antropóloga colombiana de la violencia publicó un artículo participando de una polémica encendida por la presentación de unos resultados de investigación en los que se señala que Gerardo Reichel Dolmatoff, el fundador de la antropología en Colombia, estuvo vinculado a los nazis antes de pasarse a la resistencia francesa y emigrar a Colombia.

El artículo puede ser leído --> aquí <--

Estos son los comentarios que me provocó, y escribí en el foro de lectores de la revista donde fue publicado, pero no sé si pasará el filtro de la "moderación de contenidos", como llaman a la censura ahora:

Del título y la propaganda previa que circuló por las redes sociales sobre la publicación de este artículo se desprendía que ofrecería una polémica cuidadosa, pero resultó una airada diatriba, que contiene varios sofismas. Entre otros:

1. El título de la conferencia ("Gerardo Reichel-Dolmatoff: su pasado, legado y problemas"), si bien ultrageneralista, deja claro que el objeto de la exposición no es la totalidad de la obra de Reichel, ni su presunta conversión. En consecuencia, resulta tendencioso reclamarle a Oyuela por no haber cumplido un objetivo que al menos según el título no parecía ser el de la exposición.

2. Es falso que resulte poco creíble que un ex-nazi haya podido ser parte de la resistencia francesa y posteriormente condecorado por DeGaulle. Ese tipo de procesos de "conversión" política es bastante conocido, y en Colombia sobran casos entre los reinsertados del EPL y los desertores de las FARC que se han pasado al DAS y los paramilitares. Si ejemplos faltaran, también está el caso de Mosab Yousef, hijo de un fundador de Hamas devenido colaborador estrella del servicio secreto israelí. De aceptar el razonamiento de Uribe sobre lo poco creíble del cambio de bando de Dolmatoff, habría que lanzar a la basura esos otros elementos de la realidad política colombiana o israelí, por "poco creíbles".

3. Que alguien con un pasado totalitario haya vivido años sin ser descubierto no es prueba de que ese pasado no existió. Habría que indagar entre lo que la autora llama "familias notables" sobre si circularon rumores, aparecieron conocidos inesperados, etc. Ese capítulo está por escribirse y quién sabe si se escribirá, pero resulta insensato de toda insensatez atribuirle al desconocimiento de la sociedad austro-húngara-bogotana el estatus de prueba contra una investigación que por incómodos que sean sus resultados se debería presumir coherente. De acuerdo a la tradición científica en la que la autora se inscribe, lo coherente sería demostrar lo equivocado del análisis haciendo una crítica juiciosa de la evidencia (o "evidencia") presentada por Oyuela.

4. El de Eichman no es el único caso de un nazi en el exilio, así que tomar su comportamiento como parangón del "ex-nazi" tipo parece más un ejercicio de folclorismo de inicios del siglo XX (cuando se hablaba de "LA campesina boyacense" o "EL traje típico tolimense"), que de crítica académica. Otro ejemplo de nazi en el exilio que contradice el "tipo" establecido por la autora es el de Erich Priebke, archiconocido asesino nazi que se refugió en Argentina sin cambiar de nombre y se convirtió en un prominente lider comunitario y educativo en Bariloche, hasta que la justicia italiana lo pidió en extradición por su responsabilidad en la masacre de las fosas Adreatinas. En ese contexto, usar a Eichman para descalificar las conclusiones correctas o equivocadas no parece una actitud coherente con lo que debería saber alguien que se declara "estudiosa del Holocausto".

No me voy a referir a la discusión ética que plantea el artículo, porque el eje es que la dignidad alcanzada por un personaje y la tranquilidad de sus allegados familiares o institucionales, es un argumento definitivo para no exponer los resultados -buenos o malos- de investigaciones sobre su pasado.

Opino que la Totaler Krieg desatada contra Oyuela por su investigación carece, en buena medida, de nivel académico. Llevo casi una semana leyendo insultos y descalificaciones, comentarios sobre la personalidad del autor y su trayectoria laboral. Por lo pronto no he leído una sola línea en la que se controvierta documentalmente la evidencia (o "evidencia") que presenta.

Al margen de que considero correcto deslindar el pasado de Reichel Dolmatoff de su obra antropológica, y coincido con quienes han planteado que su obra misma es una gran muestra de que él rectificó ese pasado si alguna vez lo tuvo, resulta lamentable ver cómo los partidismos académicos y los abolengos familiares han dado lugar a un fenómeno que más parece una pelea de borrachos liberales contra borrachos conservadores, que una discusión entre científicos sociales.

8/6/12

Nunca te bañarás dos veces en el mismo río

En noviembre de 2011, hace casi un año, volví por segunda vez a Buenos Aires desde que en 2008 me mudé a Colombia, llevando la ilusión de volver atrás tan pronto como fuera posible para quedarme del todo. Igual que antes, me sentí feliz, "de regreso", como le dije a quien hace tiempo es mi heroína antropológica. Ella luego bromeó adorablemente sobre eso con algunos colegas colombianos que me presentó: "Él pasa por Colombia, pero acá vuelve, ¿viste? Es de los nuestros".

En efecto estuve feliz de reencontrar a gente que adoro, y sin embargo, ya no encontré la ciudad en la que viví. Aunque había estado un año antes, en 2010 después de 2 años de ausencia, noté que había cambiado más en el último año que en los dos del intervalo anterior. Aunque la ciudad era la misma había algo distinto en la atmósfera que seguramente provenía tanto de los cambios que había vivido esa sociedad como de los que yo mismo había experimentado. Ese desencuentro me tomó por sorpresa. Hoy estaba escuchando "Las simples cosas" y los versos que dicen

Uno vuelve siempre a los mismos sitios donde amó la vida
y entonces comprende cómo están de ausentes las cosas queridas.
Por eso muchacha no partas ahora soñando el regreso
que el amor es simple y a las cosas simples las devora el tiempo.
lo aclararon todo. Como dijo Marguerite Yourcenar en Fuegos, se llega virgen a todos los acontecimientos de la vida.

8/4/12

De boca en boca

Tarde de primavera en el parco del Colle Oppio, en Roma. El clima es cálido y el firmamento azul, la brisa esparce el olor de los rosales y jazmineros que pueblan el parque. Dos latinoamericanos, mujer y hombre, están sentados uno al lado del otro en una banca del vialle della Domus Aurea. Ambos visten ropa de verano, ella ronda los 55 años y está recién jubilada de maestra, él los 30 y estudia en Europa, ambos se ven menores. Miran distraídos, con aire plácido, a la gente pasar, comentando de vez en cuando. De repente, un pájaro colorido se posa sobre la rama de un jazminero cercano, y atrae la atención de ella.

Mujer (sorprendida): –¡Mirá qué lindo pajarito!
Hombre (saliendo de su distracción, sin demasiada emoción): –Sí, ¿no?
Mujer (su sorpresa va convirtiéndose en emoción): –Debe ser un macho, las hembras seguro que tienen menos colores.
Hombre (más interesado): –Mirá... no sabía... –(volviendo a mirar el pájaro)– Qué lindo, ¿no?
Mujer (con aire erudito): –Sí, en las aves los machos son los más coloridos para atraer a las hembras, que son de los dos las que tienen sentido estético.
(El pájaro vuela del jazminero y se pierde de vista)
Hombre (distraído nuevamente con la gente que pasa, con cara de haber dejado de prestar atención): –Mirá...
Mujer (sorprendida, con un aire de irritación en la voz): –¡Pero qué van a tener sentido estético las pájaras! ¡No lo puedo creer, me lo dijeron de chica y llevo toda la vida repitiendo la misma pelotudez sin darme cuenta! ¡Si seré boluda!
(Ambos ríen a carcajadas, mientras vuelven a sumergirse en el olor de los rosales y los jazmineros, entregados a la brisa que refresca y perfuma, distraídos con los transeúntes).

6/20/12

El taller del antropólogo

Sin proponérmelo, este blog terminó teniendo en los últimos meses un aire lacrimoso y patético. De alguna manera que está por establecerse (y nunca se establecerá porque es irrelevante y me produce mucha pereza la tarea), lo convertí en algo así como la esquina de la catarsis, como si la vida no fuera más que eso y este blog no tuviera una breve pero rica historia de contenidos que hablan de las muchas cosas que me pasan por la cabeza, y que no siempre producen torrentes de agua salada y mocos. Como primer intento de cambiar el curso, acá va una muestra de algo en lo que estoy trabajando, y que al margen de su contenido bueno o malo, puede ser una pieza digna de curiosidad por lo que deja entrever de cómo se mueven mis procesos de elaboración. El taller del antropólogo

6/11/12

Honest lullaby

Hay momentos en los que la vida impone súbitamente balances y antologías, y lo que inicia como un recuerdo venido de cualquier parte se desencadena como una onda expansiva de asociaciones, distancias, sonrisas y momentos de felicidad para siempre perdidos, que lo deja a uno literalmente por el suelo. Eso me sucedió esta mañana, mientras estaba en la ducha y escuchaba "Honest Lullaby", de Joan Baez, y pasamos por las estrofas que dicen:


I travelled all around the world
And knew more than the other girls
Of foreign languages and schools
Paris, Rome and Istanbul
But those things never worked for me
Te town was much too small you see
And people have a way of being
Even smaller yet
But all the same though life is hard
And no one promised me a garden
Of roses, so I did okay
I took what I could get
And did the things I might do
For those less fortunate

And often have I wondered
How the years and I survived
I had a mother who sang to me
An honest lullaby*



Las cosas con Joan Baez son difíciles porque por el tipo de vida política que hizo me resulta admirable, y porque tuvo una época cuando era joven en la que lucía de una manera que me recuerda el aspecto de mi madre cuando yo tenía unos 4 años y mi hermano era todavía un bebé (alerta psicoanalizados: no hay nada en las vidas políticas que hicieron Joan Baez y mi madre que permita alguna asociación edípica, así que no vale la pena que se desgasten en especulaciones pseudofreudianas). Sin embargo ese derrumbe repentino no tuvo que ver principalmente con Joan Baez, sino que fue el efecto de muchas cosas que me vienen pasando hace meses.

Me he re-encontrado en Europa con amigos que adoro, con quienes he vivido muchas de las cosas más importantes de mi vida, y con los cuales hemos recorrido juntos algunas partes de este continente que ahora habito, casi con la total certeza de que no volveremos a vivir en la misma ciudad. He descubierto personas que han crecido y se han hecho viejas en extremos del mundo opuestos al mio, y sin embargo recorriendo nuestras historias nos hemos dado cuenta de que hemos hecho y pensado cosas tan similares como no habríamos podido imaginarlo. Esas constataciones y recuentos me han llevado a repasar durante semanas mi vida, y a notar no solamente que tengo más de dos décadas y media de recuerdos encima, sino que el tiempo pasa tan rápido y hay tanta gente amada que va quedando en el pasado muerta, perdida, transformada en personas que uno ya no puede amar, que es inevitable llegar al lugar común sintetizado por el refrán castellano de "vivir es morir un poco". No he podido, a la larga, evitar la constatación visceral de algo que es una verdad de perogrullo, pero se siente muy distinto con la cabeza que con el cuerpo: que la vida se escapa a cada segundo, que envejecemos aceleradamente y nuestra desposesión del don de la ubicuidad imposibilita que estemos todo el tiempo que quisiéramos con la gente que amamos de distintas maneras, y que habita en casi cualquier extremo del mundo. ¿Qué hacer en esa circunstancia? No hay nada que hacer, y se impone la única manera que conozco de aliviar el peso insoportable de las distancias y la impotencia: rendirse ante ellas por un momento y llorar, sentarse en el piso, ahogar el llanto contra las piernas a las que abrazo como lo haría con tantos seres amados y ahora muertos, lejanos o irreconocibles, y después de un rato levantarse, respirar aliviado, secarse el rostro y seguir con la vida.

Seguir con la vida haciéndome cargo de mi obsesión por recordar, y aprovechar cada minuto que esté a la mano para disfrutar del enorme placer de ver, leer, escuchar a la gente que quiero por distintas razones. Seguir construyendo una vida con aquellos con quienes nos pertenecemos, aunque sea por el brevísimo tiempo que le tengan destinado a nuestra vida común la no-adaptación a esta sociedad repugnante o la llegada de la fea muerte.

* Viajé al rededor del mundo / y conocí mas que otros chicos / de lenguas extranjeras y escuelas / París, Roma y Estambul / pero esas cosas nunca funcionaron para mi. / Ya ves, el pueblo era demasiado pequeño / y la gente tiene un modo de ser / todavía más pequeño. / Pero al fin y al cabo aunque la vida es dura / y nadie me prometió un jardín / de rosas, hice las cosas bien. / Tomé lo que pude tomar / e hice las cosas que debía / por los menos afortunados. --- Y con frecuencia me he preguntado / cómo sobrevivimos los años y yo. / [Fue porque] tuve una madre que me cantó / una canción de cuna honesta.

1/10/12

Todo es cuestión de decidir

En diciembre encontré estas dos pintadas (o si se quiere esta pintada de dos partes), en un baño de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires:


Se trata, por su contenido, de ejemplos de un motivo recurrente en las obras a las que dan lugar la creatividad gráfica (clandestina) y la cultura política (menos clandestina) de las facultades porteñas de Humanidades y Ciencias Sociales que no sé por qué nunca había fotografiado. Constatar la popularidad de esas "teorías" conspirativas me pone ante una disyuntiva:

A. Ser consecuente con mis reflejos de antropólogo y pensar "¡hm, interesante!".
B. Capitularle a uno de mis otros yoes y pensar que, con el perdón del gran Malinowski, es sorprendente cuánta mierda puede contener el reducido espacio de una cabeza humana.

archīvum

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