12/19/08

Dice don Jorge Luis: "Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías..."

Ana Dimantopulu, de la oposición socialista, declaró que respeta el derecho de los jóvenes a protestar, pero "no debe darse la imagen de que Grecia se encuentra en medio de una revolución".

El Tiempo, diciembre 18 de 2008.


"Las masas son mejores, más audaces, más resueltas que los dirigentes. Las masas quieren luchar. Los que las frenan son sus dirigentes que se han retrasado. Disimulan su propia indecisión, su propio conservadurismo, sus propios prejuicios burgueses mediante alusiones al atraso de las masas. Este es el verdadero estado actual de las cosas."
Trotsky en una entrevista con un dirigente de la CIO, septiembre de 1938.

12/11/08

Las uvas están verdes

10:56 Yo: me gustan el banner (mucho), la tipografía, y los colores
10:57 la relación entre los títulos y las fotos me parece caligramática
11:27 J: caligramática..
A veces te comería a besos.
11:29 Yo: je
te quiero, tonto
11:30 J: Qué andás haciendo?
11:31 Yo: laburando en "administración académica" (planeando el prx cuatrimestre)
J: Ah, qué tierno.
11:32 Es igual que acá, no? Marzo?
11:34 Yo: primera semana de febrero
acá no hubo peronismo
11:35 te extraño, querido
11:38 J: Me conmovés.
Yo también.
11:39 Y: qué te conmueve?
J: Tu sinceridad.
Si hubiera sido asi con vos desde el principio todo habría sido tan facil
11:40 Y: sí
Todo nos llega tarde, ¡hasta la muerte!

nunca se satisface ni se alcanza
la dulce posesión de una esperanza
cuando el deseo acósanos más fuerte.
11:41
Todo puede llegar, pero se advierte
que todo llega tarde: la bonanza,
después de la tragedia; la alabanza,
cuando está ya la inspiración inerte.

La justicia nos muestra su balanza
cuando los siglos en la historia vierte
el tiempo mudo que en el orbe avanza.

Y la gloria, esa ninfa de la suerte,
sólo en las viejas sepulturas danza.
¡Todo nos llega tarde, hasta la muerte!

11:42 J: Qué es?
Yo: un poema de un romanticista colombiano de finales del siglo XIX
Julio Flórez
11:43 J: Romanticista es un uso arcaico o peyorativo?
11:45 Yo: un adjetivo para artistas de ese movimiento: el romanticismo
11:46 J: Creo que podés decir "romántico"
La palabra romántico no está registrada en el DPD. Las que se muestran a continuación tienen una escritura cercana.

pirata informático
11:47 Yo: romántico es un adjetivo que remite a lo emotivo, no?
J: 2. adj. Dicho de un escritor: Que da a sus obras el carácter del Romanticismo. U. t. c. s
12:19 Yo: ganaste

12/8/08

Y nuevamente, el fin de año se acerca

Terminó mi primer semestre de docencia, una actividad que resultó más placentera y demandante de tiempo de lo que calculaba. Aunque no existen aún datos oficiales, el ánimo de quienes tomaron los cursos que dicté este semestre da la impresión de que las cosas salieron bien.

Cumplí 4 meses después de haber regresado a Colombia, y aunque sigo desajustado, extrañando Buenos Aires, eso también ha salido bien. No dejo de padecer los rigores de una ciudad chica donde la única librería que había se quemó un mes antes de mi regreso, pero ninguno de esos rigores es mal de morir. Por otra parte, la estadía tiene el aliciente de hacer parte de una empresa compartida con Jan, y eso basta por ahora.

Lentamente hago maletas para despegar nuevamente, esta vez por tres semanas: me esperan vacaciones y clases en Israel, una zona del mundo que estoy ansioso por conocer.

Entretanto, termino de corregir las galeras de AJI!, la empresa en la que sin darme cuenta me fui metiendo y que va tomando vida propia con una velocidad que Leo (mi compañero de aventura) y yo no habíamos previsto. La revi sale en algo así como una semana en Buenos Aires, y en unas tres semanas en Colombia.

La tesis, bien, ahi va. Quedando lista párrafo a párrafo.

10/17/08

feliz Día de la Lealtad

Por ese gran argentino
que trabajó sin cesar,
para que reine en el pueblo
el amor y la igualdad.

¡Perón, Perón, qué grande sos!
¡Mi general cuanto valés!
¡Perón, Perón, gran conductor,
sos el primer trabajador!

El rastrojero, los centros vacacionales en la Costa y en Córdoba, la ley laboral proteccionista, el desarrollo industrial nacional, las nacionalizaciones (bien o mal) pagas.
La Resistencia, los trabajadores organizados, manoseados.
La AAA, la persecusión de los sindicatos anarquistas y socialistas, la burocracia sindical, Eva en misa con Franco, los nazis escondidos aquí y allá, la expulsión de la JP, la burocracia sindical armada, la masacre de Ezeiza.

Ni Perón ni Evita
Vivan los Grasitas

10/9/08

Agarrate Catalina

Las bolsas del mundo caen en picada. Las utilidades de los bancos bajan, los aumentos salariales para el próximo año pintan mal, pues según los gobiernos es necesario "apretarse el cinturón".
Después de años y años en los que los bancos y los fondos de pensiones se llenaron de guita con la plata de los trabajadores, metiéndola a la timba financiera, somos nosotros los que tenemos que pagar cuando se pudrió la cosa. No es seguro que la gente vaya a recibir las mesadas de las jubilaciones para las que aportó durante CUARENTA años en promedio, no está claro cómo vienen las alzas de los impuestos, los aumentos salariales vienen enredados... después de que un sector de Wall Street, La City y similares se forró en plata sin que los dueños del dinero viéramos un mango, la vamos a pagar todos.

Y los líos apenas comienzan, según parece.

10/1/08

Caracterización

S.: ...entonces, nos movemos con esa nueva fecha, pero es ESA. Tomen en cuenta que estamos moviendo los plazos una semana, así que si no entregan el ensayo ese día no me vayan a...

Estudiante: A buscar después.

S.: Exacto, no me vayan a buscar después porque no les voy a recibir el escrito bajo ninguna circunstancia.

Estudiante: (Sonriendo) Profesor, usted es un benévolo absolutista.

9/29/08

Llorar

No estoy seguro acerca de si soy irlandés, como me dijo un amigo cuando le conté que extraño poco y nada los lugares en los que he vivido cuando me he mudado de ellos, o simplemente un tanguero cualquiera que padece efectos retardados.
De cualquier modo que sea, no logro comprender cómo funcionan la cabeza, o el corazón, o el hígado, o lo que sea que contiene lo que uno siente, porque justamente anoche sucedió lo de muchas veces:
llevo varios días raro, medio tristón, medio encabronado con el mundo, recordando a Heidi, una mujer maravillosa de cuya ausencia no consigo recuperarme. Anoche, en una fiestita de cumple con colegas, mientras escuchábamos tangos de Julio Sosa salió Uno, y fue como si derrepente me hubieran atado un ancla a la pierna: el mundo se me vino abajo. De un momento a otro estaba en el auto de una amiga, volviendo de Villa Gesell y cantado esa canción con Heidi. Salí al balcón como quien no quiere la cosa, a tomar aire y rumiar mis penas solo, como, un perro.
Luego vino una tormenta torrencial de esas del trópico: estaba en alpargatas y era la primera vez que las usaba desde cuando me las puse un día de verano en Buenos Aires y esa decisión convocó las fuerzas atmosféricas. Me lavé como un pájaro. Volvimos a casa, caí dormido medio borracho y soñe con Heidi, llorando como un niño, porque en medio de la ensoñación sabía que estaba muerta, aunque nos veíamos y conversábamos.
Esta mañana desperté y le pregunté a Jan la fecha, mientras tomábamos un mate. Cuando me la dijo caímos en cuenta que estamos en los días del primer aniversario de la muerte de Heidi, porque estábamos juntos y él volvió a Alemania un par de días después de su muerte, el 3 de octubre: el día de la reunificación de Alemania.
Entonces, yo me quedé sólo y hecho mierda. Ese día habíamos ido al jardín japonés, tomamos algo con Baby y anita, y luego vino lo de Heidi.
Hoy me desperté, y cuando supe lo de la fecha todo tomó sentido.
A eso se suma que mi familia está por vender la finca de mis abuelos, donde crecimos.
Extraño Buenos Aires, a Gus, Gonzalo, José, Marijo y Lucas, Marina -que siempre me la encontraba en los buses y las paradas de bus-, Baby, Leo, Maru, Iván, Marcelo... A Heidi, a mi abuela. A las últimas dos no las voy a volver a ver.
Y qué le vamos a hacer: al mal que no tiene cura, hacerle la cara dura.

9/13/08

A modo de actualización: notas marginales

Después de un largo e intempestivo paréntesis (no se me olvida que dejo inconclusas las notas del diario del Norte, pero ya vendrán aunque quizá ahora carezcan de buena parte de su sentido bloguístico), heme de vuelta, y estas son las novedades:

-Ahora escribo desde Colombia, a donde me mudé de manera más o menos precipitada en agosto después de recibir una oferta inesperada de trabajo a principios de junio.

-Estoy comenzando mi segundo mes como docente del programa de Comunicación Social de una universidad privada, donde dicto tres materias del ciclo de formación en investigación social, y una de escritura. La mayoría de mis estudiantes me caen bien, y he resultado menos impaciente de lo que pensaba que era.

-Apenas he tenido tiempo de aterrizar en el país y la nueva vida. Ando cómodo en lo que hago y trabajo en un campus verde y tranquilo, que no es poco en una ciudad en la que hay entre 28 y 32 grados todo el año.

-Otra de las novedades es que aterrizó J. Ahora trabajamos en facultades distintas de la misma universidad, y andamos arrancando una vida en el mismo lugar después de tanto tiempo de planearlo. Lo que jamás se nos habría ocurrido es que eso se iba a dar en uno de los pocos lugares que estaban fuera de la lista.

-Viendo el país in situ las cosas son menos peores de lo que parecen. Los uribistas son mayoría aplastante, pero "los otros" ("nosotros") son menos escasos de lo que uno podría creer desde el exterior.

-A veces extraño Buenos Aires, a los amigos que dejé allá y a las calles de esa ciudad con la que estoy casado. Sin embargo, estoy muy animado con el redescubrimiento que estoy haciendo de este país respecto del cual me siento extranjero en muchos sentidos. Al fin y al cabo, uno no es de ninguna parte, para bien y para mal.

7/25/08

Ida y vuelta: de Buenos Aires al Noroeste Argentino

Mayo 1
Tilcara - "Utahuaca" - Purmamarca (un asco)- Tilcara

El miércoles 30 (de abril) fuimos a Humahuaca con el plan de conocer el lugar y ver si nos quedábamos, de modo que abandonamos Tilcara con las mochilas puestas.
Humahuaca, a 1 hora más o menos de Tilcara y 4.5 pesos en bus, es un pueblo bonito, con la arquitectura colonial bien conservada. Es más grande que Tilcara y el último pueblo de considerable tamaño antes de La Quiaca, que queda a unos 150 kilómetros de ahí. Sin embargo, nos pareció aburrido. Lo que tiene de particular es que ahí se conserva la arquitectura colonial (incluidas las calles empedradas), a diferencia de los pueblos vecinos, pero si uno conoce los centros históricos metropolitanos y los pueblos coloniales peruanos y colombianos, como me pasa, o las viejas ciudades españolas, como Jan, no tiene nada de notable.
Llegamos pasado el mediodía, así que no vimos una de las mayores atracciones del pueblo, que es un autómata con la figura de San Francisco a escala humana que sale a las 12:00 (hora del reloj del cabildo), a dar la bendición. El reloj está adelantado 10 miunutos, de modo que Lonely Planet recomienda llegar antes. Las campanas, por el contrario, están a hora, de modo que sonaron dos campanadas cuando el reloj marcaba las 2:10.
Almorzamos el guiso de llama con oca que nos quedaba de la noche anterior sentados en la plaza del cabildo y salimos a dar una vuelta y tomar un café, pero para nuestra sorpresa em momguno de los lugares que consultábamos vendían, aunque nos ofrecían té. Finalmente encontramos uno con café lamentable, pero a esas alturas cualquier cosa era buena. Visto que no se vende café en casi ningún lugar, el pueblo se podría llamar Utahuaca.
Después de decidir no quedarnos a pasar la noche dejamos las mochilas en el guardaequipaje de la estación de buses por 1 peso cada una y subimos al monumento a los héroes de la independencia, construido en una colina desde la que se divisa el pueblo. Hay unas escaleras de piedra de dimensiones faraónicas para un lugar como humahuaca (como 30 mts de ancho con unos 30 o 40 peldaños) que dan la impresión de que uno está subiendo a una pirámide maya en su versión de parque temático provincial, y en la cumbre de la colina se eleva un monumento gigantesco de piedra y concreto con esculturas de bronce que representan a los héroes de la independencia. Son hombres desnudos de proporciones grotescas con caballos iguales. Parece que alguna vez se pudo subir a él pero los umbrales que dividen la parte media y baja están tapiados.
Desde la colina se divisa bien el valle donde está el pueblo, y detrás del monumento hay una cancha de basquetbol y atrás de ella el cementerio, pero al lado del monumento y separado del cementerio por la cancha hay un bloque de bóvedas que no supimos qué cosa era. Supongo que son los suicidas, indignos de yacer en tierra consagrada por la religión, pero puestos irónicamente cerca de la tierra consagrada por el Estado.
En Utahuaca tomamos una foto de un aviso de un hotel que ofrecía "Atención nocturna - Tarifas económicas", tenía dibujada una chola al lado de esas palabras.

A propósito de cementerios y muertos, el día anterior visitamos el cementerio de Tilcara, sobre una loma arriba del pueblo, y la compañera de Juan el del hostal nos contó que en el Norte los cementerios se instalan en lo alto para que a las almas se les facilite el viaje al cielo. Eso es algo que ya nos había llamado la atención en Maimará, un pueblo vecino a Tilcara.
También contó que se celebra el día de los muertos (el 1 de noviembre) con altares con fotos de los parecientes fallecidos y ofrendas de pan cuyo tamaño aumenta entre más tiempo lleve la persona muerta. Me llamó la atención que dijo que en el pasado se los enterraba en posición fetal, pero no supo decir si antes de la conquista y recientemente. Fue bello notar el parecido de la celebración del día de los muertos con la mexicana, y al mismo tiempo pensé en lo ridículo del hecho de queen el museo Fernández Blanco de Buenos Aires montan una muestra de la fiesta mexicana cada año como si en Jujuy no se hiciera. Cosas del porteñaje forro y racista respecto del Interior.
Después de Humahuaca fuimos a Purmamarca con el plan de quedarnos a dormir ahí para ir a la Salina Grande al día siguiente. Íbamos guiados por Lonely Planet, cuyos errores en los nombres de los lugares ya habíamos notado. Sin embargo, el colmo vino cuando visitamos el "basic but decent place" que reseñaba para Purmamarca. La entrada era custodiada por un cristo tallado en madera de uns tres metros y medio de alto, y entre las advertencias estaban:

-Toque la campana y espere a ser atendido, no siga sin autorización.
-Las reuniones están permitidas hasta las 23 hs.
-Está prohibido el consumo de bebidas alcohólicas.
-No se permiten visitas sin autorización.
-No se prestan utensilios o mercadería, no insista.

El sueño de una madre católica, o de su mejor amiga judía.

Se podía pernoctar por 20 pesos por persona sin usar la cocina y usando el baño de la zona de camping. Huimos de ahí esperando encontrar un hostal sin régimen conventual pero recorrimos las 10 cuadras del pueblo de frustración en frustración. La gente era hostil, medio montañesa, de modo que cuando preguntábamos por un hostal "nadie sabía", en un pueblo minúsculo. Donde dimos con un "hostal" (Mamma Coca) se trataba de una habitación mal ventilada con camas de dos pisos, a la que se accedía pasando primero por una cantina donde una rocola tronaba sin compasión y luego por el patio de ropas de la casera, tan hostil ella y sus hijos como los demás del pueblo. El baño quedaba en el patio y no había áreas comunes, por supuesto tampoco cocina, porque en Purmamarca la gente vive de comerse crudos a los foráneos.
Encontramos unos franceses que nos vieron varias veces recorrer las calles y se acercaron para hablar sobre la hostilidad de la gente y la carestía del pueblo. Dijeron que les había pasado lo mismo y habían terminado pagando un hotel de 120 pesos porque era lo único pasable que había, y coincidieron con nosotros en que era un lugar "raro", para usar un eufemismo. Bien, pues terminamos huyendo de ese pueblo de mierda tan fotografiado por las agencias de turismo, que no advierten que parece una aldea evangélica de Texas, y volvimos a Tilcara.
Fue gracioso que en la parada de buses encontramos a Victoria, una porteña del hostal de Tilcara, un español que conocimos en Cafayate (con el que había discutido caso a las puteadas sobre si la España monárquica postfranquista tenía derecho a juzgar a los dictadores latinoamericanos), un canadiense que conocimos en Cafayate y reencontramos en Salta, y dos porteñas que conocimos en Salta. Es un poco patético pero fue reconfortante encontrar conocidos simpáticos en ese pueblo hostil donde habíamos dado vueltas buscando posada al anochecer con un frío que calaba.
Entonces, volvimos a Tilcara felices y pasamos la noche en el hostal de Juan, pero ahora en una habitación común, aunque solos. Fue bello volver a ver a Carolina, Cristian y Pedro, y encontrarnos nuevamente en ese pueblo tranquilo y lleno de gente amable. Salimos a cenar con Victoria pues estábamos demasiado cansados y hambrientos para cocinar.

7/12/08

Para ver fotos de la vuelta por el NOA --> click acá <---

Perdón por el larguísimo tiempo que ha mediado entre esta entrada y la anterior, históricamente distantes un día una de la otra, pero merced a mi abandono separadas por muchas semanas acá. Va otro fragmento del Diario del Norte, mientras preparo el equipaje para otro viaje, menos planificado aunque quizá estará más lleno de cosas para contar. Desconozco cuántas personas leen este blog, o si lo hace alguien distinto a su ultramarginal autor. Como sea, un saludo.


Abril 28
de Salta a Jujuy

Vamos hacia Tilcara vía San Salvador de Jujuy. No pararemos ahí porque sospechamos que es feo, aunque consideramos la posibilidad de cambiar de plan al llegar.
Ayer visitamos el Museo de Alta Montaña, que queda sobre la plaza 9 de Julio, en Salta. Es precioso. Si bien a veces el montaje tiene problemas como el mal ajuste de las lupas con las que se pretende mostrar los detalles de unas figurinas vestidas con tejidos y tocados de plumas, el guión es bastante bueno y el mismo montaje lo es.
Es un museo moderno y la exposición central es sobre las tres momias de infantes halladas en la cima del volcán Lullaillaco, a 6.700 msnm. El principal defecto es que no dan cuenta de las razones por las que bautizaron a dos momias con nombres un poco extravagantes como "Niña del rayo", "Doncella" y a otra simplemente la llaman "Niño", de modo que uno se encuentra con la exposición sobre el hallazgo, el ajuar de cada momia, y los ritos que probablemente dieron lugar a los entierros, y ve nombrar los personajes pero se los refiere con aires de obviedad como si se tratara de figuras respecto de las cuales todo el mundo conoce el "nombre". Digo que siendo denominaciones impuestas por los arqueólogos se las debería explicar. Lo demás es casi perfecto. Se narra la expedición en video, con pequeñas entrevistas a los participantes e imágenes del ascenso y la excavación, y se muestran opiniones de los guías locales y de la maestra de la escuela de Tolar Grande, el pueblo más próximo a la cumbre, a 360 km de Salta capital, cerca de Chile. También aparece en los videos una señora que dice que aunque la gente dice que los sacrificaron se trata de una falsedad, porque los dejaron dormiditos, y cuenta que ellos creen en la utilidad de esas ofrendas para conseguir lluvias, buenas cosechas y saludo para los animales y personas, dando a entender que todavía se hacen.
Ahora que escribo recuerdo que el artesano de Alemanía nos contó que en alguna fiesta de la virgen en Semana Santa, realizada en una iglesia de cumbre, la multitud sacrifica un chivo ante la imagen de la virgen, y que la fiesta es una ocasión para comer y emborracharse masivamente.
Respecto de las momias, el museo cuenta con un sistema tecnológico de punta para su conservación, sobre la base de tecnología desarrollada en la Argentina. Solamente está exhibida la llamada "Niña del Rayo", y por unos ventanales se puede ver el área de conservación y el laboratorio; al lado del ventanal hay un plano en el que están indicadas las áreas, así como sus temperaturas permanentes. Hay tres bóvedas en las que se guardan las momias, y tanto el área de conservación como la vitrina de exhibición reproducen las condiciones ambientales del sitio de enterramiento: -18 grados C, bajísima humedad, y escaso oxígeno. La conservación sigue criterios no intrusivos que fueron aplicados también en el análisis. No las disectaron ni les aplicaron conservantes como antimicóticos o productos por el estilo. Los análisis fueron radiológicos y con TAC, y hay pequeños documentales sobre eso y los resultados de los análisis, que pasan por monitores plasma distribuidos por la exposición.
En general los videos duran al rededor de 7 minutos, y presentan testimonios de gente relacionada con el tema: arqueólogos, patólogos forenses, odontólogos, campesinos, guías, etc., según se trate.


Abril 29
(en
Tilcara)

También hay una sala con una exposición sobre una momia que fue saqueada en la década de 1920 cerca de Cafayate, en un cerro que se llama Chusquizo, o algo así. La momia estuvo rodando por Buenos Aires durante 80 años hasta que fue recuperada y llevada a Salta. Se muestran fotos tomadas en distintas épocas y se ve cómo los malos tratos la fueron deteriorando hasta el día de hoy, cuando presenta un aspecto lamentable. Los documentales muestran testimonios de ancianos de Cafayate que la vieron en los veinte o tuvieron información de ella a través de otros. Hay uno muy conmovedor en el que un hombre habla larga y detalladamente de ella para concluir diciendo: "Les cuento todo esto sobre la momia pero no la he llegado a ver porque se la llevaron de acá".
Es llamada "La princesa del cerro" con la misma extravagancia medio circense con la que bautizaron a las otras dos, y como las otras, se trata de una momia natural.
La tercera exposición es sobre el camino principal del imperio inca y el proyecto de la Unesco para recuperarlo. Es menos densa en información y un poco más aburrida, pero muestra lindas fotos de ingeniería incaica asociada al camino.
La tienda del museo está bastante bien desarrollada con productos alusivos y artesanías del área. La mayoría de las cosas son caras y bonitas, para el turista imperialista medio.
Nos sorprendió notar que Salta es una ciudad poco conservada comparada con toda la fama que tiene como lugar colonial. Salvo el marco de la Plaza 9 de Julio, no hay mucho cuidado puesto en mantener la arquitectura. Sin embargo es una linda ciudad. Tiene dos iglesias muy bellas: San Francisco y la Catedral. Son típicamente coloniales, llenas de tallas y dorados por todos lados. En San Francisco vimos una talla de un santo acostado con uniforme romano y una herida en el cuello: San Severo. Era absolutamente sexy.
En la noche vimos muchos autos caros de gente de ahí. Era muy contrastante con el tono modesto de la ciudad en general. Todos iban llenos de jóvenes, y algunos señores blancos, distintos del salteño común de la calle. Evidentemente eran los ricos locales divirtiéndose.
Ayer partimos hacia Jujuy con el plan de trasbordar en San Salvador, la capital, y seguir camino hacia Tilcara. El viaje de 117 km se hace en poco más de una hora por buena carretera en una región verde y algo monótona. Cuando llegamos a la estación de buses de Jujuy sufrimos un choque porque a pesar de la proximidad con Salta todo era mucho más precario y sucio, y la gente se veía menos mestiza y casi paupérrima.
Buscamos el baño para mear pero no había señales que indicaran dónde estaba, así que medio en broma le dije a Jan que lo íbamos a encontrar por el olor, y así fue. Apestaba a orines y mierda a unos 15 metros, y aunque adentro una señora baldeaba incesantemente y trataba de mantener la limpieza, el lugar era nauseabundo.
Había mucha gente borracha, uno tirado durmiendo en el piso. Era medio día del lunes.
Todo era mucho más parecido a como uno imagina Bolivia que a la Argentina que conoce. Tomamos un bus de una empresa llamada Evelia que nos trajo a Tilcara por 9 pesos cada uno. Es como una hora de viaje por una carretera a veces destapada y se pasa por varios poblados bastante pobres que en ese clima seco por encima de los 2.000 msnm están manchados de verde por las huertas que tiene la gente en los solares.

6.15 p.m.
Cuando llegamos a Tilcara, ayer, encontramos un hostal llamado "Los Molles" y tomamos una cabaña con cama doble, escritorio y calefacción eléctrica por 80 pesos los dos. Es un bellísimo lugar a tres cuadras de la plaza, que acá es la periferia del pueblo. Hay muchos árboles al rededor, huerta, y desde el jardín se divisa la iglesia de Tilcara.
Es un lindo pueblo, tranquilo porque estamos en temporada baja, y con las casas antiguas bien conservadas. A pesar de la tranquilidad de esta época se nota que viene mucha gente en temporada alta, pues hay muchos hoteles y alojamientos de todos los precios, y varias tiendas y restaurantes caros, al estilo de Mar de Las Pampas o esos lugares de la costa de Buenos Aires.
En el hostal encontramos una francesa que vive en La Paz, donde trabaja para una ONG. Está en su vuelta final por el Cono Sur antes de volver a Francia, y hablando de las salteñas (las empanadas bolivianas), nos contó que la historia popular sobre el nombre que circula en La Paz dice que se hicieron comunes en Bolivia porque una señora de Salta se mudo allá, y montó un negocio. En cualquier caso, si las tomaron de los argentinos, los bolivianos las perfeccionaron.
También hay una pareja de porteños emigrados con su hijo de 18 meses llamado Pedro.
Anoche fuimos a comprar provisiones para la cena y encontramos el mercado del pueblo. Es un lindo lugar, limpio y ordenado (ya parezco una anciana bogotana), lleno de cosas ricas y baratas. Nuestra compra del día fue:

-1 Kg de carne de llama (pierna): $ 9.
-1 libra de oca (como cubios o ullucos pero con sabor a papa amarilla): $ 1,5.
-1 cabeza de ajo: $ 0,5.
-1 Kg de uvas dulces: $ 2.

Preparé una rica cena de oca en crema, y llama asada con cebolla, que acompañamos con vino de Cafayate.
Esta mañana pasamos por el mercado nuevamente y vimos los puestos de comida, así que entramos a curiosear y terminamos almorzando sudado de cabrito con arroz, papa, maíz y ensalada. En el puesto trabajaban una chica y una travesti llamada Carola, de unos 40 años, gordita, con el pelo largo cuidadosamente peinado. Ambas eran muy amables, en especial Carola. Estando allí vimos en el noticiero que hoy se hizo público que ya hay financiación para el tren bala. Da bronca ver gastar la plata en obras de lujo cuando en esta zona acabaron con los trenes, como lo hicieron en el resto del país, y la gente pobre -o no tanto- no tiene un medio de transporte bueno y barato como ese, mientras a las viejas vías y estaciones se las come el tiempo.
En la tarde fuimos al pucará, unas ruinas horrorosamente reconstruidas por un arqueólogo de apellido Debennedetti y otros. Da lástima porque parece un parque temático, aunque quizá por eso mismo la gente lo visita encantada. En la cumbre de la colina en la que está construyeron en 1935 una pirámide horrible imitación maya o algo así como monumento a los arqueólogos responsables del estropicio.
El lugar es administrado por la UBA pero no hay una sola palabra de crítica o disculpa por esa reconstrucción abusiva y el monumento-esperpento de la cima. Es un asco. En el pueblo hay un museo también de la UBA que se ve sostenido a pulso por la gente de ahí, pero la exposición es de las peores que haya visto. Las piezas no tienen fichas y la información es escasa y en tono aburrido. Da la impresión de que uno está en un gabinete de curiosidades y no en un museo manejado por una universidad seria. Aparte de que el parque del pucará y el museo son un enclave colonial porteño en Jujuy del cual Rosas y sus mazorqueros estarían orgullosos, están pésimamente manejados, sin criterios museográficos mínimos ni un gramo de respeto (si es que el respeto se puede medir en gramos) por la gente que produjo los vestigios sobre los que hoy hacen semejante desastre.
Hablando de Rosas, en Tilcara están las casas donde mataron y velaron a Juan Lavalle. Esa fue una conmovedora sorpresa.
En el museo hay una exposición sobre el "malón de la paz", una marcha de indígenas jujeños que viajaron a Buenos Aires bajo el primer peronismo a pedir una reforma agraria. Es precaria, montada a pulso, pero muy buena, es lo único que vale la pena de visitar el museo, y la vale bien. Narra detalladamente la historia, sobre testimonios de ancianos que participaron o vivieron los acontecimientos desde Jujuy. Es muy conmovedor descubrir cuánto sacrificio hizo esa gente, y más aún enterarse al menos de pasada acerca de las condiciones semiesclavas en las que vivían, como siervos de los señores feudales del latifundio jujeño. Parece que fue una marcha con una gran repercusión mediática (hay recortes de diarios, entre ellos La Nación), y si bien los cagaron a palos de sorpresa y los mandaron en un tren de regreso a la fuerza, parece que la represión tuvo que ver con una medida discrecional tomada por un mando medio, pues según dicen los testimonios expuestos Perón intervino personalmente abriendo una investigación e introduciendo algo así como una reforma agraria cuyo alcance no está bien explicado en la exposición. En esas condiciones hasta yo me habría hecho peronista.

6/1/08

Abril 27
Salta


Desde Tafí del Valle viajamos a Cafayate, pues finalmente sacamos la conclusión de que Amaicha era un moridero. En efecto, al pasar por ahí nos dimo cuenta de que no tiene nada particularmente interesante. El supuesto mejor clima del mundo es superseco, de modo que todo está cubierto de polvo.
Cafayate es un lindo lugar. Un pueblo tranquilo, con clima cálido y seco, pero muy agradable, con la arquitectura antigua bastante conservada y bastante bello. En sus alrededores se produce vino, están las bodegas Etchart y Lavaque, de las conocidas, pero también Domingo Hnos. y Nanni (la última tiene 150 años). Se toma buen vino del lugar a 6 pesos (poco menos de 2 dólares) el litro en el bar del mercado.
Aunque es un lugar turístico, lleno de tiendas, hoteles y restaurantes, es bastante tranquilo y a dos cuadras de la calle principal se encuentra el mercado popular, con su vida normal. Nos llamó la atención que la siesta dura hasta las cinco pero el comercio –incluidas las carnicerías– cierra a eso de las 11.
Nos quedamos en "Ruta 40", el hostal de HI, es cómodo, lindo, bien localizado y limpio, aunque subplanificado pues la cocina tiene nada más dos hornallas y el agua caliente se agota con que se bañe una persona.
Desde allí visitamos las ruinas de Quilmes, a 55 kilómetros al sur de Cafayate. Los últimos cinco kilómetros se recorren a pie desde la ruta. Tomamos un bus de "El Indio" que iba a Santa María (Catamarca) y nos llevó por 7 pesos. Iba tambien Jacqueline, una chilena de Concepción que vive en San Pedro de Atacama, con quien pasamos el día.
Las ruinas son lindas. Al pie hay un museo que no se puede visitar porque pertenece a un hotel menemista cerrado por algún litigio. La entrada es libre pero la guardan personas de la comunidad Diaguita que tomaron el lugar tras el cierre del hotel hace unos cinco meses. Uno de ellos ofrece una introducción al lugar bastante buena. Fue bello oírlo porque estaba bien informado sobre el lugar y tenía opiniones propias sobre los defectos de la reconstrucción que hicieron en 1977 y sobre la historia del sitio. Además daba cuenta de las discusiones entre los arqueólogos diciendo: "se dice A y B; nosotros narramos la interpretación de Fulano, pero hay otros que opinan tal cosa...". Contó sobre su experiencia respecto del sitio, diciendo que era indígena pero no se interesaba hasta que un día se dio cuenta de "que el indio no era tan malo como decían", y empezó a averiguar sobre el sitio. Señalaba el saqueo del lugar por los guaqueros, y dijo una bellísima metáfora sobre la guaquería y el modo en el que dificulta el análisis arqueológico: "llega el hombre y abre y rompe las urnas y se lleva lo que puede, y después cuando llega el arqueólogo es como si se encontrara con una carta rasgada por la mitad".
Después de escucharlo recorrimos las ruinas, de las cuales apenas el 15% está reconstruido. Es un lugar bello, aterrazado, con muros de piedra que conforman casas de techos bajos (no están reconstruidos pues no se sabe cómo eran), cuyos pisos se encontraban bajo el nivel del suelo para protegerse del frío. A lado y lado hay salientes de la cordillera en las que había puestos de vigilancia. El lugar es seco, de bosque achaparrado en algunas zonas en algunas zonas y en otras hay rastrojos y cardones, que abundan notablemente. Hay muchos cuises (o cuyes) silvestres, pero la gente no los come; también vimos un zorrito. La zona la habitan los indígenas diaguitas, que se ven bastante pobres, que se ven bastante pobres y hacen artesanías buenas técnicamente pero simplonas.
Esta es una región del país en la que para viajar se depende del paso de los pocos buses de línea que circulan de un pueblo a otro, así que al descender de las ruinas tras dar una vuelta ascendiendo al mirador izquierdo para ver el lugar y divisar el valle (el de Colalao, creo), almorzar arriba, tomar un tereré y descender, nos sobraban unas cuatro horas antes de que pasara el bus de regreso a Cafayate, de modo que caminamos hasta la ruta y desde ahí seguimos viendo si nos levantaba alguien pero nada. En un momento, como a 1 kilómetro del desvío de Quilmes, un motociclista perdió el equilibrio y volcó ahí, en medio de la nada. Corrimos para ayudarlo y para nuestra sorpresa no le había pasado nada. Parecía aturdido pero luego notamos que estaba borracho, y después de que le ayudamos a parar la moto y Jan y Jacqueline le insistieran en buscar ayuda, se montó y se fue frente a nuestra mirada asombrada.
Seguimos caminando y llegamos a un lindo hostal llamado Río de Arena, que queda sobre la carretera, donde tomamos una botella de vino y una picada por 42 pesos (el vino era buenísimo, hecho en el lugar); luego salimos, como a las 6.30 a esperar el bus, y nos levantó un camionero que nos llevó hasta Cafayate.
En Cafayate cenamos los tres en el bar del mercado por 22 pesos y luego tomamos vino en el hostal hasta tarde.
Al día siguiente –sábado–, salimos para Alemanía a la 1 de la tarde. Es una especie de pueblo fantasma, crecido al rededor de la estación del tren que terminaba ahí su recorrido desde Salta (o desde Cerrillo, a 10 km de Salta, según quién cuenta la historia). Hoy viven ahí unas 8 familias –más o menos 30 personas– y donde antes era la estación de policía hoy hay una escuela-albergue para los niños de la zona que tiene 30 estudiantes que el fin de semana vuelven a sus casas. En la estación, construida en 1916, hay un taller de artezánganos que trabajan y exponen ahí. Hablamos con uno que dice que ese tren era parte de un proyecto de vía Salta-Chile que se hundió en la Primera Guerra Mundial. La línea fue fabricada en Alemania, por Gutehoffnungshütte (Siderurgia Buena Esperanza) y en algún lugar leímos que el nombre del pueblo tiene que ver con que los obreros que pusieron la vía eran alemanes.
Por ahí pasan dos ríos, uno rojo y uno cristalino que se juntan a las afueras de Alemanía, bajo el puente ferroviario, al lado del cual acampamos. Es un lugar verde, rodeado de montañas, sin energía eléctrica, y bastante tranquilo. En la noche se ven infinidad de estrellas, con la Vía Láctea, perfectamente demarcada, y apenas los insectos y ranas sonando de fondo en los arroyos. Hubo un momento, mientras mirábamos las estrellas, cuando Jan miró hacia el piso y descubrimos cientos de luces en el pasto, como si fueran estrellas verdes en el suelo. Eran unos animalitos como marranitos, de muchas patas.
Cocinamos sopa de papas amarillas con sabor a hibias, tomate y cebolla, y pollo asado a la brasa, del cual nos queda una presa –pierna/contramuslo– para hoy.
La quebrada de Cafayate, entre Cafayate y Alemanía, es bellísima, por los colores de las montañas y las formas que produce la erosión, que son un espectáculo sublime. Quisiera que lo visitáramos sin prisa cuando volvamos hacia Tucumán.
Esta mañana, después de pasar una noche acampando en Alemanía, viajamos hacia Salta. Esperábamos el bus pero antes nos levantó un tipo muy amable que nos trajo hasta la ciudad, junto con un hombre que vivía en Alemanía pero ahora trabaja en La Merced y vuelve a su casa los fines de semana, y que al bajarse nos regaló dos panes, uno para el chofer y su amigo y otro para nosotros. Fuimos al hostal de HI pero era un asco, oscuro y sucio, terriblemente maloliente, así que volvimos a la plaza, nos comimos el pan que nos regaló el otro viajero para retomar fuerzas, y seguimos buscando. La plaza 9 de Julio, que viene a ser la principal de Salta, es muy bonita, verde, con una fuente y llena de árboles... es un buen lugar para pasar el tiempo que me recordó la plaza de Bolívar de Ibagué.
Encontramos uno que se llama "El Andaluz", sobre la calle Córdoba (191) y parece normal y limpio. Nos quedamos ahí. Hacemos tiempo tomando vino en el marco de la plaza 9 de Julio mientras vemos el museo, queremos ver si encontramos a Jacqueline, y vamos a averiguar cómo es el viaje a San Pedro de Atacama.
Salta no es tan linda, la arquitectura se mantiene y el marco de la plaza es lindo, pero la ciudad en general es un poco sucia, caótica, y llena de contaminación visual. No es fea, pero es la típica ciudad latinoamericana de tamaño medio (tiene 600 mil habitantes, fundada en 1582). El clima es cálido y seco ahora, aunque un poco más húmedo que el de Cafayate.

5/17/08

Abril 23, 9:55
San Miguel de Tucumán - Tafí del Valle

Ayer llegamos justo a tiempo. Literalmente sobre el minuto. La estación de San Miguel de Tucumán es linda, y la ciudad en general lo es, aunque la arquitectura colonial prácticamente ha desaparecido. Las calles están sembradas de naranjos, una cosa muy ingeniosa y bonita, pero no paro de preguntarme quién se come las naranjas, pues aunque los árboles están cargados no parece haber nadie que las aproveche.
Llegamos cerca del mediodía y la ciuda bullía. Se me pareció a las ciudades de provincia de Colombia, viejas pero completamente remodeladas con edificios feos, llenas de contaminación visual, y con el tráfico congestionado por las calles estrechas. Fuimos al hostal, a unas 6 cuadras del centro, y cuando volvimos a salir parecíamos estar en un pueblo fantasma: era la hora de la siesta, que va de la 1 d ela tarde a las 5. No había nadie en la calle y el tráfico había desaparecido, todo el comercio estaba cerrado... no teníamos nada que hacer, pero de milagro hallamos un cafecito de viejos en el mercado y pasamos el rato. Luego fuimos al mercado popular de un barrio que queda al lado de la estación de buses: muy parecido a Chapicentro de Ibagué o el antiguo San Victorino de Bogotá y todos esos mercados de las ciudades colombianas donde venden todo tipo de elementos de indumentaria con marcas falsas y artículos de producción china. Vimos también muchas talabarterías y zapaterías como las de esos lugares.
Cuando terminó la siesta la ciudad volvió a hervir y era prácticamente imposible desplazarse. Fuimos al Mercado del Norte, una bonita galería que queda en el centro de la ciudad, sobre una calle peatonal, donde hay puestos de verduras, carnes y comida preparada. Compramos cordero para la cena, y lo horneamos con papas, cebollas y ajos. Allí sucedió algo gracioso y es que cuando la carnicera lo estaba cortando nos dimos cuenta de que tenía los riñones, así que le pedimos que se los quitara, pero ella nos miró extrañada y dijo que no. Como insistimos contestó que eran riquísimos, y que a ella le encantaban: sólo era cosa de ponerles sal y limón antes de cocinarlos... definitivamente era algo que debíamos probar. Sin embargo, no queríamos -si bien como todo tipo de cosas que a Jan le resultan extrañas, como hígado, mondongo y otras entrañas, los riñones me producen bastante rechazo , y a Jan ni se diga-, le insistimos y le dije que con mayor razón se los debía quitar, pues los podía aprovechar. Ella nos miró sonriente, un poco apenada y sorprendida y se los dejó. Bueno, el asunto es que riñoncitos aparte -que al final se perdieron porque aunque la chica del hostal reiteró el juicio de la carnicera acerca de su exquisitez tampoco los quiso aprovechar-, la cena nos salió riquísima.
Cuando estábamos a punto de cenar nos encontramos con Sergio, quien resultó ser el dueño del hostal. Charlamos un rato, nos dio indicaciones para el viaje, y se fue, de modo que después cenamos y nos fuimos a la cama. Estábamos muertos.

Quedo con una buena impresión de Tucumán, que a pesar de ser una ciudad deforme porque no han coservado la arquitectura antigua es agradable. Se me pareció mucho al ambiente colombiano en general... será porque la ciudad y el centro de Colombia son andinos y coloniales. A diferencia de Buenos Aires, la gente habla en un tono de voz moderado y de manera educada. En el mercado encontramos chirimoyas, lo cual me hizo sentir más "en casa", por ridículo que parezca concederle tal potencia a una fruta, y esta mañana noté que tienen guamos sembrados en los separadores de las calles periféricas.
Una cosa que me llama la atención es que el tucumano es el pueblo más idólatra que haya visto. Aunque no le dejan cartas a los santos en la iglesia como en Buenos Aires y Río de Janeiro, todo el que entra toca al santo de su devoción y cuando puede lo besa; de hecho, muchos recorren la iglesia tocando santo por santo y hablándole a cada uno. Verlos me recordó la sentencia de un azteca de la conquista citada por Serge Gruzinski en "La guerra de las imágenes": Las imágenes son los ídolos de los cristianos. La catedral de la ciudad es bastante aburrida y simple, pero tienen una hermosa iglesia franciscana de estilo barroco construida en el siglo XIX y maravillosamente decorada con tallas de la "vieja escuela" y murales manieristas de los zócalos al techo.
Los adolescentes que vimos en la ciudad son bellísimos: morenos y atléticos. El contraste entre las tucumanas y las porteñas es igual: la presencia de un mestizaje distinto se expresa, por ejemplo, en la ausencia de lo que con un amigo denominábamos "traseros sicilianos" (gigantescos y firmes como la roca), y por el hecho de que van por el mundo menos uniformadas.

Esta mañana partimos a las 10 para Tafí del Valle, sobre la cordillera al oeste de San Miguel. Se viaja por dos horas y media, primero por la planicie entre cañaduzales y luego se asciende a los Andes por una carretera estrecha pero buena, bordeando un río. Al rededor hay un bosque espeso la mayor parte del tiempo -supongo que es eso a lo que Nele aprendió a denominar "yunga" en Bolivia-, aunque se nota el avance desastroso de la deforestación en algunos lugares. A pesar de eso el paisaje es bellísimo y tanto lo verde de la espesura como las montañas me recordaron lugares como el cañón del Combeima o la subida a La Línea, en la cordillera central de Colombia.
Luego, como a 2.000 m.s.n.m. el paisaje es seco, de pastizales y cardones, todo pardo, como en los alrededores de Cuzco, y se encuentra el parque nacional Los Menhires, llamado así por unos monolitos erigidos en medio de los cardonales, que merced a la escasa niebla que había tenían una apariencia espectral, como si fueran sujetos que quisieran mimetizarse entre los cardones. Mas adelante hay un embalse llamado "Dique de la Angostura", emplazado entre Tafí y Mollar, un pueblo al que se puede llegar desviándose de la ruta unos 10 minutos antes de llegar a Tafí, y el clima es agradable, cálido y seco, fresco.
Estamos acampando en el camping municipal, un lugar cómodo con baños limpios, parrillas y electricidad, donde también hay cabañas. Tafí es un pueblo chico, fundado por jesuitas, famoso por sus quesos y por el clima maravilloso que tiene. Es el refugio veraniego de la clase media acomodada de San Miguel de Tucumán.
Una cosa que nos ha llamado la atención es que en esta provincia la mayoría de la policía -o lo que sea- que controla el tráfico es femenina. También hemos visto bastantes vigilantas y policías corrientes.
Hoy almorzamos locro, que acá es más espeso que en Buenos Aires, y muy parecido al mute de Boyacá. De hecho, la gente de Tafí parece boyacense: morena, sonrosada y abrigada -aunque sin ruana- haga sol o no. Ayer, cuando acabábamos de llegar y atravesábamos el parque del pueblo buscando el camping con las mochilas aún cargadas, me sucedió una cosa bellísima: hacía sol de tierra fría y había una brisa fresca que cuando uno estaba en la sombra daba frío, caminábamos bajo los pinos del parque y de un momento sentí su aroma, que me trasladó inmediatamente a las mañanas en Sutatausa. Fue como una emboscada. Luego lo supe: la temperatura, el viento, la vegetación... todo era bastante similar aunque no me hubiera dado cuenta.

5/5/08

Durante dos semanas y media recorrimos con Jan los 1770 kilómetros que hay entre Buenos Aires y Humahuaca. He acá algunas notas de viaje, que irán apareciendo con las demoras que supone el retorno a la vida normal.

21-22 de abril
Buenos Aires - San Miguel de Tucumán

Viajamos en tren, en una línea de Ferrocentral que tiene dos frecuencias semanales. Cuando compramos los pasajes, unos 10 días antes, ya no quedaban asientos disponibles en pullman (67 pesos), así que viajamos en camarote (tienen capacidad para dos pero se paga una sola tarifa de 200 pesos). Fue un afortunado accidente: tenemos dos camas cómodas, mesa que cuando se pliega permite usar un lavamanos que tiene debajo de la tabla, armario y portaequipaje.
Salimos a las 10.45 de la mañana, y llegaremos a las 11.45, después de 25 horas de viaje. En bus toma entre 18 y 19 horas, según otros pasajeros (luego averiguamos y oficialmente el recorrido toma 16 horas). El servicio es puntual, y hay varias cosas que me hacen pensar en los viejos ingleses: en primer lugar el ferrocarril (sale de Retiro), que va por la izquierda; en segundo la puntualidad absoluta de los horarios; en tercero los detalles -encontramos un reloj en la estación de Rafaela, al norte de la provincia de Santa Fe, hecho en Londres-; y en cuarto la manera de viajar en camarotes, referida hasta el cansancio en las novelas de Agatha Christie (el verano pasado leí muchas de ellas para Planeta), con sus crímenes misteriosos a bordo del tren.
Paramos en Rosario Norte al minuto exacto que lo anunciaba el horario (16.45). Me impactó mucho ver las villas-miseria, barrios gigantescos de tugurios, a las afueras de una de las ciudades más prósperas de la Argentina, donde se cotiza el 80% de los granos que se exportan. Cosas del capitalismo.
Antes y después de Rosario: la Pampa monótona sembrada de soja y a veces vacas. La siguiente parada fue en Rafaela, una ciudad de unos 50 a 100 mil habitantes. ahí me sorprendió ver algo así como una docena de gatos parados en el punto más alto del techo a dos aguas de la estación y fue donde vimos en reloj del que ya escribí.
En el tren no venden licor, así que compramos una cerveza en Rafaela y no nos la dejaron subir, asì que tuvimos que bebérnosla rápidamente en el andén, haciendo honor a nuestras respectivas herencias andina y germánica.
Si bien el vagón-comedor es amplio y cómodo, la comida no parece buena. Nuestro vecino de camarote se quejó. Nosotros solamente hemos tomado café doble, que es bueno y barato (4 pesos). Trajimos "monster empanadas" de pollo y carne, profiteroles, chorizo y bananas, además de agua y vino, así que nos hemos movido con nuestras propias provisiones.
Jan lee "In cold blood", de Truman Capote, y yo "Claudius, the good", de Robert Graves.

1.20 a.m.
Parada de cinco minutos en Ceres, al límite de Santa Fe y Santiago del Estero. Tomé un par de lindas fotos y hablamos con dos chicos que tomaban vino en el puente peatonal sobre las vías. Ellos dicen que es "un pueblo de mierda": Rosario está a 8 horas de viaje en bus. Mientras hablàbamos sonó el silbato y tuvimos que cortar a las carreras.

4/20/08

9 El quinto ángel tocó la trompeta. Y vi que una estrella había caído del cielo a la tierra, y le fue dada la llave del pozo del abismo. 2 Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como el humo de un gran horno; y fue oscurecido el sol y también el aire por el humo del pozo. 3
Apocalipsis.
Las puertas del fin están cerca. El castigo por las impiedades y aberraciones de siglos al fin se abate sobre nosotros. Los vecinos de algún lugar de Zona Norte peregrinan en rogativas desesperadas, con la imagen de su santo patrón en andas y clamando fervorosamente:

¡San Isidro labrador, pon el agua y quita el sol!

La Virgen de Luján se ha declarado impedida, como Sciolli y los bomberos. Una y otros dicen que ahora solo hay que esperar que llueva, pero San Isidro no mete la mano. Varios grupos editoriales preparan aceleradamente la publicación de obras con interpretaciones conspirativas sobre los incendios. Un reconocido autor anuncia que se trata de un plan desestabilizador de los chacareros, los judíos y los masones: levantados los cortes de ruta con tractor, las nubes de humo serían una herramienta más efectiva con el favorable efecto colateral del exterminio de la base social de la Presidenta Setentista. La Amia lo desmiente señalando que todo es parte de una medida antisemita del campo argentino para arruinarle la celebración del Pesaj a la colectividad judía, y advierte que si estuviéramos en Israel esto no pasaría porque todos los antisemitas estarían encerrados a sangre y fuego en barrios desérticos donde no tendrían pastizales para quemar.

El canciller Taiana, presidente honorario de Greenpeace, señala que la nube proviene del Uruguay, y que el asado más grande del mundo organizado la semana pasada en ese país habría sido un elemento distractor para encubrir el operativo. El gobierno Uruguayo se defiende responsabilizando a los ganaderos, afirma que el humo ha llegado hasta Montevideo y acusa al campo argentino de competencia desleal respecto de Botnia y Ence en el rubro de las emisiones.

Pero todos se equivocan. Nadie escapará de la ira del Señor.

4/17/08

Alemanadas

S: ¿Has probado usar ese traje con los otros zapatos?
J: Sí, por ejemplo esta mañana cuando roté el...
S: ¿Qué cosa?
J: (señalando el cordón del zapato derecho) ¿Cómo se llama esto?
S: Ah, “cuando reventé...”. Se dice "reventé".
J: Lo probé esta mañana, cuando roté el reventé.

R: (a S) ¿Por qué miras a otros chicos en la calle si tienes novio?
S: (la mira, balbucea, no contesta.)

J: Los argentinos se parecen mucho a los yanquis.
S: ¿A qué te refieres?
J: Muchas cosas, no sé... Fíjate por ejemplo ahora, hay muchos chicos que van por la calle sin camisa en medio de la ciudad... son raros.
S: Qué quieres... hay 35 grados, el clima es un asco. Raro es lo que hacen los bogotanos y según veo los alemanes, que prefieren cocinarse entre la remera como boludos porque todo les da vergüenza.

N: (a J) ¿No te produce celos que S vaya por la calle abrazado y tomado de la mano con Bárbara?
J: No, ningún problema... se lo acostumbra. Qué quieres, si estás saliendo con un latino debes aprender que se tocan todo el tiempo.

4/8/08

Actualizaciones

El café de Avenida La Plata se llama Séptima Avenida. La Imprenta ya no existe, ahora dentro del Ateneo Grand Splendid hay otro café que se llama Impresso. Es un asco.

Ya lo dijo el célebre filósofo: Cambia, todo cambia.

4/3/08

Café

El bar donde tomé la foto está en la esquina de Perón y Medrano.

Hace un tiempo, hablando con un nuevo vecino coincidíamos en la delicia que constituye sentarse en un bar a tomarse un cafecito. Cerca de casa hay dos: El Especial, en José Mármol y San Juan, y otro cuyo nombre no recuerdo, que queda en Cochabamba y Avenida La Plata. En el segundo sirven mejor café.

Otros que me gustan (a veces se trata de confiterías donde sirven buen café): La Academia (Corrientes y Callao), La Giralda (Corrientes y Uruguay), Varela Varelita (Escalabrini Ortiz y Charcas), Margot (Boedo y San Ignacio), Los 36 billares (Av de mayo al 1200), El Hipopótamo (Parque Lezama), Petit Colón (Libertad al 500), Las Violetas (Medrano y Rivadavia), El Federal (Perú y carlos Calvo), La Imprenta (dentro de El Ateneo Grand Splendid), y La Bibliotheque (hotel Sofitel de la calle Arroyo, que a pesar de estar donde está es un lugar "apto-para-todo-público", como diría un amigo).
Claro, también hay bares lindos donde sirven mal café, como en Los Galgos (Callao y Tucumán), o donde la hostilidad de los mozos aburre, por ejemplo el Café Tortoni.


Cuando me mudé a Buenos Aires era un colombiano que le resultaba raro a la gente, pues no tomaba café. Bien visto, pensar que eso es una rareza es tan tonto como pensar que lo es la existencia de argentinos vegetarianos, pero así era. Bien, pues poco tiempo después comencé a perecerme a lo que la gente imaginaba que debía ser, ya que me aficioné al café. El mérito es tanto de los bares (silenciosos y tranquilos de modo que se puede leer o conversar, a diferencia de los colombianos, con su omnipresente música que a veces no es más que sonsonete), como del espresso, otro de los invaluables aportes de los italianos a la vida de esta ciudad.

Antes de eso mi relación con esa bebida había sido distante: tomaba en las mañanas cuando estaba en la finca de mis abuelos, sentado en la cocina y conversando con Madre mientras ella preparaba el desayuno, o en la universidad en el intervalo de alguna clase para evitar dormirme. Pero la relación con el café en sí mismo fue íntima desde que tengo memoria.

Parte de mi familia, como la de mucha gente en Colombia, produce café. La finca de mis abuelos Leal tiene un cafetal mediano y en él pasábamos a veces las horas jugando, bajo los arbustos de café arábigo (una variedad más alta que el hoy más extendido "variedad colombia"), que conformaban galerías en las cuales podíamos jugar como si se tratara de salas con muchas columnas y techos abovedados. Las ramas que caían hacia los lados y la demás vegetación servían como paredes, de modo que uno estaba feliz, oculto en su propia caverna o casa.

La casa de la finca tiene un zarzo, una especie de desvan de techo bajo en el que se depositaba el café después de separar el grano de la pulpa (descerezar), lavarlo, ponerlo en zarandas a secar al sol y escoger los granos malos. Entonces, después de hacer todo eso (la mayoría lo hacían los trabajadores ocasionales o mi abuelo, pero nosotros a veces escogíamos por diversión, compitiendo a ver quién juntaba más granos malos en menos tiempo), lo subían al zarzo para que se terminara de secar con el calor del sol antes de venderlo. Allí lo extendían y periódicamente se lo revolvía con un rastrillo de madera.

Busco mis recuerdos más lejanos de ese lugar y tengo dificultades para diferenciar unos de otros, pero me veo parado mucho antes de los cinco años al pie de la escalera, inquieto por saber si el abuelo me dejaría subir o no. Y luego me veo contento, arriba, gateando sobre los granos que se le pegaban a uno en las rodillas y las palmas de las manos de modo que le quedaban marcadas con puntitos, rodeado del sonido de los granos que uno movía y de un olor delicioso como no se lo puede imaginar. Gateaba, en esos años, para imitar al abuelo, porque me podía enderezar y si bien no quedaba erguido caminaba cómodamente. Había una ventana que se podía abrir y uno tenía una perspectiva nunca antes imaginada: el techo de la casa visto desde arriba, y más allá el jardín y los naranjos, y más allá los potreros. Esa ventana ocasionaba problemas cuando uno se subía solo y olvidaba cerrarla, porque luego se metía la lluvia, se mojaba el café, caía agua a la sala, y la pegaban un buen regaño.

Entonces, al comienzo el zarzo era grande, pero con los años se iba encogiendo a medida que uno crecía, hasta que llegaba el día en el que ya no se podía parar, y cuando se cansaba de gatear se sentaba o buscaba el centro -donde el techo a dos aguas era más alto-, para acuclillarse un poco. Sin embargo, nunca dejó de ser divertido. De pronto, durante unas vacaciones, encontramos con Juan y Carlos varias maletas en un rincón. Estaban llenas de cartas, regalos de la graduación de mi papá y Carmenza (1979) jamás utilizados, billetes y monedas antiguos, incluso encontramos una trenza enrollada en una pequeña bolsita de encaje, como una reliquia acerca de cuya dueña no nos atrevimos a preguntar para no delatar nuestras investigaciones. Cuando no había nadie en casa pasábamos horas leyendo las cartas e imaginando lo que faltaba de esas historias respecto de las cuales sólo teníamos partes. Una vez emprendimos la criminal empresa infantil de arrancar todas las estampillas para organizarlas en un álbum. Rompimos la mayoría de los sobres.

Todo lo viejo que por alguna razon no merecía la hoguera iba a parar allá. Después de un tiempo, cuando ya no nos resultaba tan divertido como antes, y los que subían a explorar no éramos nosotros sino Julián y Kristian, encontramos nuestros propios juguetes: el triciclo de Carlos, la pelota de baloncesto que una vez me regaló mi papá sin saber que no me gustaba ese deporte...

Después de varias semanas, cuando el café estaba seco, se lo bajaba por una manga de fique (el churumbo) y se lo ensacaba para venderlo. Si uno estaba arriba resultaba divertido ver cómo se formaba un remolino en la montañita que armaba sobre el agujero, y todo se iba por ahí. Desde abajo, alguno de los abuelos o un trabajador avisaban cuándo tirar y cuándo parar, y con frecuencia se armaban griterías cuando uno -por accidente o diversión- seguía echando café después de que daba la voz de detenerse.

Las demás cosas que estaban en el zarzo bajaban por la entrada común, e iban a dar a la hoguera. Supongo que ese fue el destino de las maletas y las cartas.

A propósito de café, hay un fragmento de "A prairie home companion", una película de Robert Altman sobre cosas como las de esta entrada, que me resulta particularmente bello. Para verlo se puede hacer click Acá.

Hoy la finca está en venta.

Bagatelas

La crisis entre Colombia, Venezuela y Ecuador tuvo un final entre ridículo y cursi. Después de cruzar insultos y acusaciones en la cumbre de la OEA se cerró formalmente el asunto. Días después una resolución de ese aparato dejó a todos contentos: justificaba la pataleta de Correa sin condenar a Uribe. Mientras, sigue una pelea de baja intensidad porque no parece haber muchos cambios y las tropas colombianas siguen como Pedro por su casa en esa zona.
Lo más ridículo de todo es que, después de tanta alharaca, la pelea (justificadamente) nacionalista de Correa se convirtió en un reclamo para que los cascos azules invadieran la frontera de los dos países con el propósito de que el "socialista latinoamericano" aquél se sintiera más seguro. Me dio bronca saberlo, no porque no sepa que de la "nueva izquierda socialista" (burguesa) latinoamericana se puede esperar cualquier porquería, sino porque la propuesta y sus consecuencias me obligaron a coincidir con Uribe. Correa pidió una invasión de los cascos azules, Uribe se opuso.

3/4/08

Miente, miente que al final algo quedará, o En defensa del Lebensraum* de la República

El sábado en la mañana se supo que temprano, esa madrugada, el ejército y la policía colombianos habían matado a Raúl Reyes, el vocero internacional de las Farc en territorio ecuatoriano.
No me sorprendió que se supiera de otra operación de Uribe en el exterior, y menos en Ecuador, que durante su gobierno ha sido algo así como "el corral del vecino pobre", en el cual ha hecho lo que ha querido.
Hace algunos años el mismo Uribe capturó a Simón Trinidad (otro de la dirección de las Farc) en Quito mientras entablaba contactos con la Cruz Roja para canjear los prisioneros yanquis de la guerrilla por guerrilleros presos, en una operación de la que el gobierno ecuatoriano de esa época no estaba enterado y aunque al principio protestó un poco, luego el presidente de entonces, Lucio Gutierrez dijo que sí sabían ("si hay pobreza que no se note", dicen los gallegos); durante años ha fumigado la selva ecuatoriana con herbicidas que ya casi no circulan en el mundo por su alta toxicidad, en persecución de los cultivos de coca que prosperan dentro de Colombia en las tierras controladas por sus socios paramilitares; hace unos tres años capturó en Caracas, con un golpe comando al estilo del de Quito, a Rodrigo Granda, otro vocero de las Farc, que fue llevado en secreto a Colombia en una operación a lo Mossad (sorpresa: el gobierno venezolano tampoco estaba enterado de la operación).
Ahora le tocó el turno a Raúl Reyes, quien según Fabrice Delloye, el ex marido de Ingrid Betancourt, andaba por esas tierras concretando un contacto con Sarkozy para liberarla en marzo.

Primero dijeron que le habían dado de casualidad porque su columna había hostigado al ejército colombiano, de modo que provocó una persecución que los obligó a atacar a las Farc sin violar la frontera ecuatoriana. Dispararon desde espacio aéreo colombiano hacia el Ecuador y "de carambola" mataron al vocero de las Farc.
En simultánea contaban que el hombrecito miserable de Uribe había pasado la noche en vela pendiente de la operación. ¿Será que pasa todas las noches en vela pendiente de los patrullajes de rutina o Nuestro Señor le había iluminado que justo esa noche le iban a dar de carambola a Reyes?
Después dijeron que se habían visto obligados a entrar al territorio ecuatoriano para perseguir a los infames que les habían disparado desde Colombia y se habían refugiado del otro lado de la frontera. Ofrecieron plata para reparar a cualquier posible damnificado por su (invasión) incursión. El muy progre Correa, presidente ecuatoriano y adalid del "Socialismo del Siglo XXI", inicialmente dijo que comprendía que los militares del paramilitar hubieran tenido que operar, pero cuando se enteró de la magnitud del hecho se armó el escándalo y rechazó las excusas del canciller colombiano. La investigación del ejército ecuatoriano indicó que los guerrilleros habían sido sorprendidos durmiendo, de modo que el cuento de que los milicos colombianos entraron a Ecuador persiguiendolos en un combate resultó falso. Casi en simultánea Chávez advirtió que no se iba a aguantar que entraran a Venezuela como Pedro por su casa y si eso pasaba se iban a los tiros.
Ahora, vistas las reacciones de Correa y Chávez, que fueron escalando en dos días hasta llegar a la ruptura de relaciones y la movilización de tropas a las fronteras, comienzan a aparecer "pruebas de la cooperación entre los gobiernos de esos dos países y las Farc". Sucede que un tipo que estaba perseguido permanentemente y llevaba treinta años en la guerrilla tenía en su computador portátil documentos donde hablaba de funcionarios de los dos gobiernos con nombres propios, fechas y pactos como quien lleva las cuentas de lo que vende fiado en una tienda de barrio. Si Bush hubiera contado con al asesoría que tiene Uribe, lo de hacer aparecer las armas de destrucción masiva en Irak habría sido lo de menos.
Hablando de Bush, ahora ya no se dice que no hubo invasión del Ecuador, sino que fue una invasión justificada porque allá estaba Raúl Reyes. Claro, así se justificó la operación de la OTAN en Afganistán. Entonces, me pregunto: ¿Contra quién irá a lanzar próximamente ese insigne guerrero del Opus Dei algún ataque preventivo, visto que la "persecución de los terroristas" también los justifica?

Visto todo lo que ha dicho el gobierno colombiano desde el sábado, sus rectificaciones tácitas (nunca ha habido ninguna formal) y contradicciones, y viendo el escándalo de los documentos "encontrados" en el computador de Reyes, pienso en Uribe (mal que me pese pensar en sujeto tan despreciable) y recuerdo esa frase tan sabia atribuída a Goebbels, el ministro de propaganda nazi: "Miente, miente que algo quedará".
Una aclaración: no afirmo a pie juntillas que Chávez y Correa no tengan relaciones diplomáticas o afinidades políticas puntuales con alguna guerrilla colombiana. Es probable que así sea, y que también tengan negocios o cosas como esas, pero: ¿cuál es el problema?. No irá ahora a venir Uribe a hacer una santa cruzada en defensa de la soberanía colombiana cuando le ha entregado Colombia a los militares yanquis que operan en varias bases, o en defensa de la autodeterminación nacional después de haber invadido Ecuador dos veces y fumigado la selva de ese país, haberse metido a Venezuela por lo menos una vez, celebrado públicamente el golpe de Estado contra Chávez, y asilado a los golpistas venezolanos cuando tuvieron que fugarse tras fracasar en su intento.

Ah, respecto de los movimientos de tropas: no creo que vaya a haber guerra. Por un lado son muchos los negocios que tienen esos tres países, de modo que no conviene hacer olas (Venezuela es el principal socio comercial de Colombia), y por otro la capacidad militar de Ecuador y Venezuela es muy limitada comparada con la colombiana (en la edición impresa de Clarín salió un cuadro comparativo hoy, pero no lo encuentro en la web). Es cierto que casi todo el pie de fuerza colombiano está ocupado en el frente interno, pero de cualquier modo su capacidad es un problema nada menor.

Uribe anunció que va a denunciar a Chávez por financiamiento de genocidas pues supuestamente le transfirió 300 millones de dólares a las Farc. ¿Qué quiere, presentarlo como el Milosevic latinoamericano para tumbarlo y mandarlo a La Haya? Los pájaros tirándole a las escopetas: los paramilitares, con el apoyo político, económico y militar de Uribe torturaron y mataron 30.000 personas en 10 años, y ahora los colombianos tienen un cazador de genocidas en el Palacio de Nariño.
Hoy El Tiempo publicó una encuesta según la cual el 83% de los colombianos respalda la invasión de Uribe al Ecuador. No me extraña, históricamente muchos colombianos han tenido una actitud racista respecto de los ecuatorianos, considerándolos inferiores y brutos (más o menos como la de los argentinos contra los paraguayos), de modo que debe resultar natural que Colombia se meta a Ecuador cuando se le da la gana. Por otro lado, hace unos diez años el pueblo colombiano se viene convirtiendo en una horda de canallas. Que hayan elegido y reelegido a Uribe como presidente, sabiendo que él y su entorno hieden a masacre, es una prueba parcial de eso.

*Lebensraum: literalmente "Espacio Vital". Aunque el concepto fue desarrollado por Tocqueville (el apologeta de la democracia occidental) para explicar el derecho de Francia a invadir el Norte de África, la expresión alemana quedó como la más famosa después de la segunda guerra mundial.

2/17/08

Yo, como loca y vana...

Francisca Josefa del Castillo y Guevara ingresó en 1580, a los diecinueve años, al Convento de Santa Clara, en Tunja, en el Nuevo Reino de Granada. Murió en 1627 siendo abadesa.

Dejó un relato autobiográfico que fue publicado por los jesuitas en 1740, de modo que Mi Vida fue la primera publicación hecha en la Nueva Granada. También escribió pocos versos y una obra en prosa titulada Afectos. Los sueños y raptos místicos, esas formas brutales y deliciosas de la pasión barroca por el Señor, su aliento, su voz, su carne, pueblan sus escritos.

Me fascinan el barroco y sus obras: las iglesias con su densísima imaginería, las custodias cundidas de piedras preciosas, los santos quiteños y de Nueva España, hermosos, sensuales y -quizá por eso mismo- de una belleza y una candidez suprahumanas, la poesía religiosa y erótica al mismo tiempo, tan inocente y lasciva como sólo puede serlo la carnalidad desatada por un ser que uno adora más allá de cualquier moderación pensable. El barroco español e hispanoamericano, a contrapelo de la simplonería reformista de Lutero, fue luz, brillo, carne, música, aromas... también fue la época de comer con las manos, por ejemplo. Como todos los saltos de la civilización, tuvo su aporte a la sofisticación de la brutalidad: la Santa Inquisición, inventada en Italia pero perfeccionada en España. Al fin y al cabo, ¿qué pudo haber más corporal que la Inquisición?

La mayoría de los latinoamericanos le debemos a España algunas de las viejas miserias de esta región (las más recientes a los próceres de antes y de ahora, y a todas las demás "grandes naciones" del mundo por igual), pero le debemos mucho más en cuanto a nuestras relaciones con los placeres. La cocina, la siesta, la vieja costumbre de coger con cualquiera detrás de las puertas sin perder el recato, el siempre delicado y muchas veces saludable arte del adulterio, la pasión romántica brutal, a veces homicida...

A continuación algo de la obra de Sor Josefa.


...Así llegué a los ocho o nueve años, en que entró en casa de mis padres el entretenimiento o peste de las almas con los libros de comedias, y luego mi mal natural se inclinó a ellos, de modo que sin que nadie me enseñara aprendí a leer. Yo, pues, llevada de aquel vano y dañoso entretenimiento, pasaba en él muchos ratos y bebía aquel veneno, con el engaño de pensar que no era pecado.
En este tiempo (doce años) entraban en casa de mi madre algunos parientes muy inmediatos, que a otros no se daba entrada, por el gran recato y cuidado con que nos criaban; y entre ellos, uno se aficionó tanto
a mí, que en cualquier ocasión que hallaba me ponderaba su amor. Yo, como loca y vana, y como que mi corazón no había encontrado su centro, andaba vagando por despeñaderos, aunque sin más intento que la vanidad de ser querida.
Como me hallara en tantos deseos de Dios, en una ocasión, que ni despierta ni dormida dejaba el alma de estar anhelando por su Dios, y totalmente me hubiera despedido de todo lo que en la vida podía querer o buscar, me empezó un tormento que sentía yo más que la muerte. Este fue permitirle Nuestro Señor al enemigo que me afligiera con representarme cuantas herejías e infidelidades se han inventado entre los hombres; y sin cesar todo el día en cualquiera ocupación que tuviera, sonaban aquellos silbos de la serpiente infernal en los oídos de mi alma, con tanta sutileza y astucia, tornándome a su propósito, cuanto había, oía y leía, que sólo en la malicia y condenada astucia de Satanás cabía.
Desde muy niña me puso Nuestro Señor un horror grande en mi corazón a cosas que tocaban a impureza. Era tanto el tormento que sentía con las malas representaciones que el enemigo debía de traerme en aquella edad, que me acuerdo que deseaba estar en el infierno. Pues cómo diré, Dios mío, los males y profundidades en que me vi, con tentaciones horrorosas en esto, ni las cosas que movía el enemigo en lo exterior e interior, ni la guerra que yo tenía en mí misma? Poco o nada pueden las fuerzas humanas contra este maldito vicio, tan llegado a nosotros mismos, que esta carne vilísima, saco de podredumbre, si Dios se aparta.
El altísimo don de castidad y pureza que hace a las almas esposas del altísimo Dios, desciende de arriba, del Padre de las lumbres. Despedazaba mi carne con cadenas de hierro; hacíame azotar por manos de una criada; pasaba las noches llorando;
tenía por alivio las ortigas y cilicios; hería mi rostro con bofetadas; y luego me parecía que quedaba vencida a manos de mis enemigos. Andaba llena de pavor y horror de mí misma, sin atreverme a alzar los ojos a Dios, ni a su Santísma Madre, y en ella me faltaba el consuelo y la vida.


***

Deliquios del divino amor

El habla delicada

del amante que estimo,
miel y leche destila
entre rosas y lirios.

Su meliflua palabra

corta como rocío,
y con ella florece
el corazón marchito.


Tan suave se introduce
su delicado silbo,
que duda el corazón
si es el corazón mismo.

Tan eficaz persuade
que, cual fuego encendido,
derrite como cera
los montes y los riscos.


Tan fuerte y tan sonoro
es su aliento divino,
que resucita muertos
y despierta dormidos.


Tan dulce y tan suave
se percibe al oído,
que alegra de los huesos
aun lo más escondido.

Gregorio Fernández
Cristo Flagelado, hacia 1616

2/4/08

quedar maravillosamente impresionado

Estoy leyendo Las Benévolas, de Jonathan Littell. Allí encontré un fragmento que me llevó de regreso a El Banquete. El fragmento de ese diálogo que va a continación es distinto del que desencadenó este post, pero ese es un detalle menor.
"Cuantos, por el contrario, son sección de varón, persiguen a los varones y mientras son jóvenes, al ser rodajas de varón, aman a los hombres y se alegran de acostarse y abrazarse; éstos son los mejores de entre los jóvenes y adolescentes, ya que son los más viriles por naturaleza.
Algunos dicen que son unos desvergonzados, pero se equivocan. Pues no hacen esto por desvergüenza, sino por audacia, hombría y masculinidad, abrazando lo que es similar a ellos. Y una gran prueba de esto es que, llegados al término de su formación, los de tal naturaleza son los únicos que resultan valientes en los asuntos políticos. Y cuando son ya unos hombres, aman a los mancebos y no prestan atención por inclinación natural a los casamientos ni a la procreación de hijos, sino que son obligados por la ley, pues les basta vivir solteros todo el tiempo en mutua compañía. Por consiguiente, el que es de tal clase resulta, ciertamente, un amante de mancebos y un amigo del amante, ya que siempre se apega a lo que le está emparentado.
Pero cuando se encuentran con aquella auténtica mitad de sí mismos tanto el pederasta como cualquier otro, quedan entonces maravillosamente impresionados por afecto, afinidad y amor, sin querer, por así decirlo, separarse unos de otros ni siquiera por un momento. Éstos son los que permanecen unidos en mutua compañía a lo largo de toda su vida, y ni siquiera podrían decir qué desean conseguir realmente unos de otros. Pues a ninguno se le ocurriría pensar que ello fuera el contacto de las relaciones sexuales y que, precisamente por esto, el uno se alegra de estar en compañía del otro con tan gran empeño. Antes bien, es evidente que el alma de cada uno desea otra cosa que no puede expresar, si bien adivina lo que quiere y lo insinúa enigmáticamente.
Y si mientras están acostados juntos se presentara Hefesto con sus instrumentos y les preguntara: «¿Qué es, realmente, lo que queréis, hombres, conseguir uno del otro?», y si al verlos perplejos volviera a preguntarles: «¿Acaso lo que deseáis es estar juntos lo más posible el uno del otro, de modo que ni de noche ni de día os separéis el uno del otro? Si realmente deseáis esto, quiero fundiros y soldaros en uno solo, de suerte que siendo dos lleguéis a ser uno, y mientras viváis, como si fuerais uno solo, viváis los dos en común
y, cuando muráis, también allí en el Hades seáis uno en lugar de dos, muertos ambos a la vez. Mirad, pues, si deseáis esto y estaréis contentos si lo conseguís.» Al oír estas palabras, sabemos que ninguno se negaría ni daría a entender que desea otra cosa, sino que simplemente creería haber escuchado lo que, en realidad, anhelaba desde hacía tiempo: llegar a ser uno solo de dos, juntándose y fundiéndose con el amado. Pues la razón de esto es que nuestra antigua naturaleza era como se ha descrito y nosotros estábamos íntegros. Amor es, en consecuencia, el nombre para el deseo y persecución de esta integridad."
Todo es tan distinto para nosotros, miles de años después, y sin embargo hay tantas cosas tan similares. Como descreo de la existencia del "alma humana" abstracta, especulo que tiene que ver con que en muchos sentidos somos hijos de los griegos. Hoy, por ejemplo, para algunos de los que crecimos en un mundo en el que el vih campea casi desde que nacimos los de nuestra generación, coger sin forro tiene una trascendencia que probablemente jamás tuvo en la historia de la humanidad: supone tomar la vida del otro en las propias manos y poner la de uno en las suyas. Se siente bien objetiva y subjetivamente. Claro, la belleza del asunto depende de que ninguno de los dos sea barebacker. Barebacking y Lovemaking suenan parecido, y sin embargo me resultan antitéticos, no por razones morales sino emotivas.

Como dice Bauman, un judío-ruso con el que simpatizo, el amor constituye una conquista cultural. Eso explica un poco que se bata en retirada de la vida cotidiana: como diría un marxista de los de la vieja escuela, esta época de reacción se caracteriza por la pérdida sistemática de las viejas conquistas.

Cunde la decadencia, pero la vida sigue siendo bella. La historia sigue... Entre otras cosas, tengo un compañero de batalla admirable.

La imagen es un detalle de una escultura griega
cuyo nombre desconozco. Está en el Museo del Prado.

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