10/8/18

Peluquero escolar

Mis recuerdos de infancia sobre mi abuelo Genaro son variados, pero inician con la Sastrería y Barbería Real, que quedaba en la calle principal de Arbeláez, nuestro pueblo natal. El dueño del negocio era don Félix Torres, y cuando yo era pequeño mi abuelo pasaba allá gran parte del tiempo, ejerciendo el oficio de barbero-peluquero, como amo y señor de una silla enorme y pesada, junto a la cual su amigo se dedicaba a lo mismo. Claro que como se sobreentiende del nombre del negocio, don Félix también se dedicaba a la sastrería: sobre una mesa larga marcaba con una tiza plana como una tarjeta las telas que luego cortaba y cosía (o hacía coser por su sobrina Dioselina, de la que se rumoró que andaba de muchos arrumacos con mi abuelo) en una máquina de coser de pedal ubicada cerca de la puerta. Así fueron confeccionados por la mano experta de don Félix mis primeros pantalones azules oscuros del uniforme del colegio. Todo esto viene a cuento porque mis recuerdos de infancia de mi abuelo arrancan en la sastrería pero no se detienen así nomás, sino que me tienen como coprotagonista, sentado en un banquito que ponían sobre la ya mencionada silla enorme, cubierto con una capa de peluquería, y entregado sin clemencia al martirio de "la peluca", como llamaba mi mamá al corte de cabello al que me sometía regularmente a manos de su bien reputado pero al mismo tiempo temido progenitor. El asunto es que me llevaban a la sastrería, me sentaban en el banquito, me cubrían con la capa, y desde mi situación de completa indefensión yo veía a mi mamá y mi abuelo parados detrás mío cual matarifes, discutiendo sobre "la peluca": que si el largo tal cosa, que si el niño había salido con los pelos lisos y rebeldes - imposibles de peinar- tal otra, y mi mamá siempre con la cantinela de que me dejara la patilla recta y el arco bien limpio por encima de las orejas. Siempre la aclaración sobre el arco y la patilla, y siempre como si fuera la primera vez, y manos a la obra: mi abuelo dándole rienda suelta a sus manecitas rosaditas, con aire de estar convencido de que estaba completando una obra maestra, y yo mirando por el espejo cómo se acercaba el temido y mil veces vivido momento en el que me bajaban de la silla, comprobaban los puntos en los que había quedado trasquilado, y reafirmaban a viva voz, entre la resignación y el desinterés, que había salido "de pelo rebelde". Ese martirio vivido por mi y por mi hermano (a quien le tocó un poco menos porque el pelo no le crecía rebelde sino "dócil"), duró años, todos los años que se demoró la conquista de nuestra libertad individual, expresada en aquél entonces en la conquista de nuestro derecho a decidir que antes de ponerle la cabeza a mi abuelito preferíamos pagarle tres mil pesos a Jimmy o La Mona, regentes del más novedoso modelo de negocio del "salón de belleza", que llegó a nuestro pueblo para remplazar para siempre a la peluquería. Pues bien, toda esa historia sería menos triste si fuera solo mía. Resulta que muchos años después Gloria, una de mis tías paternas, me contó que mi drama no había sido el único:

"Cuando estábamos en la escuela don Genaro era el peluquero escolar, y cuando los chinos veían a lo lejos que él llegaba montado en su caballo blanco, salían a correr porque le tenían un miedo terrible. El que no alcanzaba a escaparse quedaba a su merced para que le pegara su trasquilada."

Así descubrí que mi abuelito y su máquina manual no solamente habían sido mi desgracia, sino que en realidad yo era uno de los últimos que a lo largo de varias generaciones habían sido martirizados en el banquito. Uno de los últimos, porque el último fue mi primo Camilo en una época en la que ya había muerto don Félix y mi abuelo había acondicionado un pequeño espacio en su casa. Pero creo que Camilo tuvo la suerte de ser tan pequeño que no se debe acordar de eso. Después de trasquilar a Camilo periódicamente durante sus primeros años de vida mi abuelo colgó la máquina, y sólo la descolgaba de vez en cuando para peluquear a Marlboro, el marica del pueblo que era a la vez su primo lejano... Un señor que ya en esa época debía rondar los setenta años, y siempre llegaba a la casa preguntando por Genarito, presto a sentarse en la silla grande, y seguro de que mi abuelo le iba a dejar la patilla recta y el arco de la oreja impecablemente recortado.

8/26/18

Soy un pobre venadito que habitó en la serranía...

Si tuviera que resumir la vida que he vivido junto a mi mamá en unos pocos temas hablaría de disciplina, trabajo, solidaridad, viajes, vida social y sobretodo conversaciones, muchas conversaciones en las que quizás como herencia de mi abuela, ella también nos ha educado, nos ha preparado para la vida contándonos sus aventuras, triunfos, desengaños, chascos y errores. Y tanto en esa vida social como en esas aventuras, probablemente desde que tengo memoria, siempre ha estado Dora Muñoz Guerrero, su prima, amiga y hermana de crianza.

"Cuando estábamos chinches y vivíamos en San Miguel estudiábamos en El Recuerdo, y andábamos juntas para arriba y para abajo. Nos llamaban Las Mirlas porque teníamos la piernas flacas, y andábamos por los caminos, corriendo y cantando rancheras, o nos cogíamos a piedra con los chinos... Una vez cogimos a la tolvona de la Jesús Helena, la prima de su papá, y le dimos su garrotera porque como era más grande era toda antipática y nos quitaba una pelota de jugar basquetbol que habíamos comprado con lo de una rifa."

Hace apenas un par de meses, mientras caminábamos por las montañas del sur de Francia después de haber visitado una cueva donde supuestamente moró María Magdalena, y haber hecho un largo trayecto bajo la lluvia por un camino empinado que atravesaba un bosque, encontramos a la vera del camino las huellas de un venado y mi madre recordó divertida:

"Había una ranchera cantábamos en los cafetales, que decía... Espere a ver cómo era... 'Soy un pobre venadito que habitó en la serranía'... La otra vez le pregunté a Dora a ver si se acordaba y a esa se le había olvidado..."

Y así ha sido toda nuestra vida. Ha sido hasta hoy una vida con Dora, con ella en las memorias de infancia de mi madre, en su presente y el nuestro... Por eso, aunque éramos pequeños, vivimos en simultánea la separación de mi madre y la de ella, porque para mi madre, por razones que para nosotros siempre han sido obvias, su vida y la de Dora han sido más o menos la misma... Y en las separaciones, como en otras cosas anteriores y posteriores, sus vidas corrieron paralelas hasta el día de ayer... No ha sido solo que dos de sus hijos y nosotros dos tenemos edades parecidas, o que las dos se separaron de maridos mediocres y vulgares después de largos trasegares, o que en nuestra casa también vivimos a nuestra manera la preocupación que se vivió en la suya cuando le diagnosticaron cáncer de mama poco después de los cuarenta años, y la alegría y el alivio que nos sobrevinieron a todos cuando lo superó y pudo seguir viviendo. Es también que ambas arrancaron sus vidas de nuevo cuando se liberaron de sus respectivos exmaridos, y trabajaron juntas de la madrugada a la noche en la pequeña cafetería que había abierto Dora en un barrio obrero del sur de Bogotá, a donde mi mamá llegó intentando salir de una crisis económica y personal a mediados de la década de 1990, y donde vivió con ella una época de crecimiento personal que fue distinta de los años en los que corrían cantando rancheras por los caminos de Arbeláez, pero que probablemente fue igualmente determinamte y hermosa.

Por todas esas razones Dora siempre ha estado entre nosotros, en las conversaciones sobre cómo se encuentran las personas que queremos, sobre quiénes fuimos alguna vez y quiénes somos ahora. Así, hace un par de meses, me contó mi mamá que ella había regresado a Arbeláez y estaba feliz, ocupándose de sus nietos, y hace un par de días me volvió a contar que estaba hospitalizada con una gripe pero que afortunadamente los resultados de una biopsia reciente habían permitido descartar la reaparición del cáncer. Y hoy, al encender el celular después del shabat, encontré un mensaje de mi madre contándome que Dora murió repentinamente a las 6:30 de ayer, pocos días después de haber cumplido 64 años. Con ella el mundo perdió una mujer luchadora, solidaria, justa, resistente a la adversidad y la traición, alegre y vital... La muerte la encontró hermosa, como lo muestran sus fotos de Facebook, liberada del cáncer, feliz de poder disfrutar el buen clima de Arbeláez y de la vida con sus hijos y nietos. Y la encontró temprano y a mansalva. Por eso hoy después de leer el mensaje de mi madre pasé un rato sentado en la cama cogiéndome la cabeza y diciéndome a mi mismo que no lo podía creer. 

Con Dora murió también una parte de lo que es mi madre, y yo mismo perdí algo de la materia de la que estoy hecho. Su existencia fue desde la más temprana infancia una fuente de felicidad y apoyo para mi mamá, y su memoria será una bendición para todos nosotros. Ojalá su nombre sea inscrito para siempre en el Libro de los Justos.

7/2/18

Campeón federal

"Yo nací en Breslau, pero salimos de ahí hacia Baviera al final de la guerra. Yo estaba pequeño y recuerdo poco de cuando vivíamos allá. Una vez volví a Breslau con mi señora y me sorprendió que a pesar de que las calles tenían otros nombres porque esa ciudad ahora es parte de Polonia y me parece muy bien porque los alemanes hicieron cosas horribles... bueno, que aunque todo estaba tan cambiado yo logré dar con la casa en la que vivíamos, apenas orientándome por el paisaje a medida que iba reconociendo los lugares. Yo me terminé de criar en Baviera y cuando mi papá volvió del campo de prisioneros de guerra a comienzos de los cincuenta, nos mudamos a Frankfurt. Yo tenía una mala relación con él. Era una mala persona, pero hay quizá una sola cosa inteligente que hizo en la vida. En el campo de prisioneros de guerra donde estaba detenido después del final de la guerra, porque estuvo en el frente hasta el final, los americanos lo pusieron en la enfermería a llevar el registro de los prisioneros que estaban libres de tifo y podían ir dejando el campo. Y él a los pocos días llenó su propio certificado, lo firmó y se fugó legalmente por la puerta como si nada.
Entonces regresó a casa y nos mudamos todos a Frankfurt, que es donde siempre he vivido sin sentirme extranjero un solo día. Yo no pude elegir mi oficio porque él me impuso que tenía que aprender el de dibujante técnico de anuncios publicitarios, que era el mismo que él tenía. Fue un oficio que odié cada día durante muchos años. Sólo hasta muchos años después de estarlo ejerciendo, cuando ya había podido poner mi propio taller, le fui tomando el gusto. A mi me tocó hacer la formación en la misma empresa en la que trabajaba mi padre, que era dirigida por un señor que era un verdadero artista en todo el sentido de la palabra. Había sido cantante de ópera antes de la guerra en Rostock, y era también músico, pintor y dibujante. Para esa época hubo un concurso federal de aprendices y el tema era 'Frankfurt, metrópolis'. Yo estaba terminando mi formación y participé con mi trabajo final. Lo iba haciendo poco a poco en el taller en el que trabajábamos, y un día mi papá me vio trabajando en eso, ya casi cuando lo iba a terminar, y me gritó delante de todo mundo: '¿Crees que vas a sacar algo con esa mierda?'. Y el director de la empresa le dijo: 'No es ninguna mierda, es un trabajo de muy buena calidad'. Con ese trabajo pasé la primera selección y luego llegué al primer puesto del concurso a nivel federal. Me gané una caja de herramientas y la participación en la cena de la premiación, pero lamentablemente fue en Frankfurt, así que me quedé sin la posibilidad de haber ido a conocer otra ciudad. En la cena estaban todos: el ministro de economía, que en esa época era Ludwig Erhard, y el canciller federal, que era Konrad Adenauer, el alcalde de Frankfurt, gerentes de las empresas... Yo entré a la sala donde se celebraba la cena y ya estaban todos sentados así que no encontraba lugar. Solo había lugar en la mesa donde estaban el ministro y el canciller y yo estaba parado sin saber qué hacer, pero de un momento a otro Ludwig Erhard me dijo: 'Joven, ¿por qué no se sienta con nosotros, le parece que no merecemos su compañía?' Eran políticos tan distintos a los de ahora... gente que sabía hablar de cualquier cosa, personas sin mucho estudio pero normales, como cualquiera. Los de ahora son estudiados todos pero no saben nada de la vida real.
[¿No se opuso su familia cuando se enteró de que usted se iba a casar con una judía?]
No, no del todo. Cuando mis padres supieron que me iba a casar con ella (a mediados de la década de 1960), él dijo: '¿Y no te podías conseguir otra?, ¿Tenías que buscarte precisamente una judía, a ver si vuelve a pasar lo que ya pasó?' Quería decir el holocausto, naturalmente. Yo le respondí: '¿Ustedes creen que yo soy tonto? El día que comience a volver a pasar algo así yo inmediatamente me voy del país con mi mujer y mis hijos. No voy a esperar a que pase nada.'
Era una época donde todavía se notaba mucho antisemitismo en cualquier parte, incluso en Frankfurt. En el taller había uno que siempre lanzaba insultos contra los 'judíos de mierda' y decía que él podía notar a kilómetros el hedor que desprendía un judío. Yo jamás le dije nada, hasta que un día pasó mi señora a buscarme al trabajo, y me acerqué al tipo y le pregunté: ¿usted nota algún olor extraño? El me respondió que no y preguntó por qué lo decía. Yo le dije: porque acá está mi señora, que es judía, así que usted mejor de ahora en adelante se calla la boca. Con ella fui tan feliz... Y su papá era también una gran persona. Desde el primer día me hizo sentir como parte de la familia. Una vez nos queríamos comprar una moto, una Vespa, para pasear por ahí. Llevábamos un tiempo ahorrando poco a poco la plata cuando él se enteró. Ahí nos llamó y nos dijo que él nos regalaba lo que nos hacía falta pero para un auto, porque una moto era un lujo que no servía de nada. Fue el primer auto que tuvimos y nos duró muchísimos años. A él le gustaba el buen café y también conducir, ¡así que a veces me invitaba a ir a Colonia (a 250 kilómetros de Frankfurt) para tomar un café y volver! Y la gente que nos veía juntos pensaba que yo era el hijo y mi señora la nuera.
Con mi señora teníamos decidido mudarnos a esta casa de retiro juntos, porque nos gustaba mucho la idea de vivir en un lugar donde hay tanto judíos como cristianos. Ya teníamos todo listo pero lamentablemente ella murió de repente unas semanas antes de la mudanza. Yo mantuve el plan y aquí estoy. Me gusta mucho que hay tantas personas de tantos países, que uno escucha tantos idiomas distintos... que no solo están los que viven acá sino que uno también se encuentra con jóvenes como ustedes. Espero que no me malentienda, pero me gusta mucho escuchar ese acento con el que usted habla, lo bien que habla usted pero el modo en el que en el fondo uno escucha un poco de la música de su idioma materno... Me siento bien acá, pero también vivo triste. Jamás me imaginé que fuera a extrañar tanto a mi señora. Fueron tantos años felices juntos y yo apenas ahora me he dado cuenta de cuánto la amaba. ¡La extraño tanto!"

H.J. Hofmann, en una de nuestras últimas conversaciones.

7/1/18

Mis papás lo sabían todo

"Cuando llegamos al Uruguay yo tenía diez años. Mis papás ya estaban pensando en emigrar desde principios de los años 30, pero luego vino la olimpiada en Berlín en el 36 y las cosas se calmaron un poco, así que al fin no se dio. Pero ya luego, como todo siguió empeorando, al final lo decidieron y nos fuimos en el 38. La noche de los cristales rotos nos encontró arriba del barco.
El asunto es que llegamos al Uruguay y yo tenía diez años, ¡pero sólo sabía escribir en sütterlin (caligrafía alemana abolida en 1941)! Entonces, mi mamá comenzó a enseñarme a escribir en caligrafía normal. Recuerdo que estábamos en el hotel al que llegamos en Montevideo. Ya con el tiempo, cuando nos pudimos instalar por nuestra propia cuenta y yo empecé a ir a la escuela, aprendí el castellano, pero lo que más me seguía costando era escribir. En los dictados la pasaba terrible, porque no solamente tenía que dibujar las palabras, porque era más dibujar que escribir porque yo no sabía bien, sino que tenía que esforzarme mucho con las mayúsculas, que era lo que más se me dificultaba. Para esa época mis papás contrataron un profesor de castellano que iba a casa y les enseñaba. Como yo era chica me metía a jugar debajo de la mesa donde ellos estaban estudiando con el profesor, y un día me pregunté: ¿para qué querrán mis papás un profesor, si ellos lo saben todo?"
E. K., 88 años.

6/4/18

La fuente de muchas discordias está en el futuro

Es un lugar común la noción según la cual para comprender las guerras presentes hay que conocer el pasado de los grupos o pueblos que las protagonizan. Pero ese es un lugar común equivocado, porque más importante que el pasado de esos grupos, en el que a veces hay largos periodos de coexistencia o cooperación pacíficas que precedieron las carnicerías del presente, son las ideas ampliamente aceptadas entre ellos no acerca de cómo fue el pasado, sino acerca de cómo debe ser el futuro. Contrario a lo que indica el sentido común de muchos académicos, muchísimos opinadores a sueldo, y muchísima más gente del común, las guerras no se libran en función del pasado, sino que son confrontaciones a muerte libradas por sectores que intentar conseguir el advenimiento de futuros con frecuencia incompatibles.

5/17/18

No eran las drogas, era Aristóteles

Ayer escribí sobre la enorme suerte de tener contacto permanente o fugaz con personas buenas que enriquecen la existencia. Si bien aclaré que no estaba “enyopao” (como dicen en mi pueblo) ni al borde del suicidio, no expliqué el origen del post. Pues bien: no era culpa de las drogas ni de la depresión. Era obra de Aristóteles:
“No es posible ser amado por muchos con una perfecta amistad, lo mismo que no lo es amar a muchos a la vez. La verdadera amistad es una especie de exceso en su género; es una afección que supera a todas las demás, y se dirige por su misma naturaleza a un solo individuo; porque no es muy fácil que muchas personas agraden a la vez tan vivamente, ni quizá sería bueno. Es preciso también haberse conocido y experimentado mutuamente y tener una perfecta conformidad de carácter, lo cual es siempre muy difícil. Pero cuando no hay de por medio otra cosa que el interés o el placer, es posible agradar a un crecido número de personas; porque hay siempre muchos dispuestos a contraer estas relaciones, y los servicios que se cambian de esta suerte pueden no durar más que un instante. De estas dos especies de amistad, la que se produce por el placer se parece más a la amistad verdadera, cuando las condiciones queda hacen nacer son las mismas por una y otra parte, y los dos amigos gustan uno de otro o se complacen en las mismas diversiones. Esto es lo que forma las amistades entre los jóvenes; porque en ellas es donde precisamente reinan la liberalidad y la generosidad de corazón. Por lo contrario, la amistad por interés es sólo digna del alma de los mercaderes.
Los hombres afortunados no tienen necesidad de relaciones útiles, pero necesitan relaciones agradables, y por esta causa quieren vivir habitualmente con algunas personas.”
Creo que por suerte Aristóteles se equivocó al decir que solamente es posible tener una “verdadera amistad” con una sola persona.

5/16/18

Martyrdom and misery

Hamas has established in Gaza a culture of death and martyrdom offering welfare in Heaven to the „martyrs“ and money to their families as consolation price to cover the brutal social crisis that extends all around Gaza. In 10 years of dictatorship it has invested millions of dollars of international donations in terror tunnels and bunkers instead of supplying hospitals, sewage systems and other vital services. And now comes the „March of return“ as a way to push desperate people armed with bombs and wire cutters against the border fence because they know that the Israeli troops will shoot at them. In that way Hamas uses the Israeli army to „produce“ new „martyrs“, diverting the social anger against a foreign enemy. The production of dead militants is a central part of the politic economy of Hamas and its fundamentalist companions. They build their political legitimacy among the ultrareligious population on a mountain of dead bodies, because that helps them to hide their responsibility for the calamitous situation that they have provoked after 10 years of dictatorship, corruption and terror in Gaza. On May 15, 2018, The Guardian reported:
“At 14 years old, Wesal Sheikh Khalil had already made plans for her funeral. If Israeli troops were to shoot her during protests on the Gaza border, the Palestinian teenager had told her mother, she should be buried at the spot where she died or in the plot next to her grandfather’s grave.
“She thought death was better than this life,” said Reem Abu Irmana a day after she lost her youngest daughter. “Every time she went to the demonstrations she prayed to God that she would be martyred.”
(...)
Wesal, who turned 14 in December, had been inspired by the marches and started to think intensely about “martyrdom”, her mother said.
(...)
Wesal’s 11-year-old brother Mohammed was with her when she was killed. He said she had been given wire cutters by other protesters and was shot in the head near the fence.“

5/10/18

No es lo mismo el Paraíso que el Gan Eden, o sobre la inexistencia de "lo judeocristiano"

Cuando el concepto de “paraíso” hizo su tránsito del hebreo bíblico al castellano perdió su literalidad original. En su forma original la idea se expresa con la palabra גן״” (“gan”), que significa “jardín”: el paraíso judío es un “גן עדן” (Gan Eden), un jardín de la dicha. Cuando el concepto fue traducido al latín conservó su literalidad metafórica en la palabra “paradisus” (como sucedió inicialmente al pasar al griego), como jardín. Pero de allí pasó a nuestro específico y a la vez indirecto “paraíso”, que ciertamente refiere a un jardín pero ya no de manera genérica como en el hebreo original y los posteriores griego y romano, sino como un tipo particular de jardín: el sobrenatural.
Los universos simbólicos judío y cristiano están llenos de diferencias tan profundas como esa que se ocultan detrás de aparentes traducciones directas, y enterarse de ellas hace que el lugar común de la existencia de una “civilización judeocristiana” se derrumbe frente a los propios ojos. No creo que exista una civilización judeocristiana. Existe una civilización judía, que ha subsistido durante casi 2000 años paralelamente a su famosa hija de vocación exterminadora: la civilización cristiana.

5/4/18

Uno es los otros que han hecho parte de su vida

Desde antes que de tuviera uso de razón la vida me ha privilegiado al poner a mi alrededor una enorme cantidad de personas que en distintos momentos me han ayudado a crecer o a no caer según el caso. Algunas de esas personas que vienen a mi mente en los momentos menos esperados, como en este día de inicios de la primavera, ya no hacen parte del mundo de los vivos. De otras no sé mucho porque perdimos contacto con el paso de los años, y otras están en mi lista de contactos de Facebook. A todos ustedes, los que me leen y los que quedaron en el camino pero quizá algún día volveré a encontrar y leerán este comentario: gracias por el amor, la paciencia, el oído atento, los comentarios mordaces, los consejos, los regaños, las risas, las burlas, las preguntas capciosas, las horas eternas de conversación. Sin ustedes no podría haber llegado a ser el que soy, ni llegaré a ser el que seré.
Ante la ola de preguntas formuladas por algunos caros lectores presos de la preocupación, este servidor se permite informarle a la distinguida clientela que ni está deprimido ni enmariguanado sino todo lo contrario, pues se encuentra gozando de plena sobriedad e impecable regocijo corporal y espiritual.

4/15/18

Bien cagados y el agua lejos

El reciente bombardeo de un sitio de desarrollo y varios depósitos de armas químicas de Al Assad en Siria ha producido una ola de titulares e indignación mediatizada tipo “comparte esto si apoyas a los niños de Siria”. Desde el punto de vista de las modas de la Era Facebook no hay nada nuevo en eso. Desde el punto de vista del contexto internacional en el que la política de Hamas ejerce ocasionalmente cierta influencia, la situación tiene también poco de nuevo pero mucho de catastrófico para ese grupo: nuevamente la llamada “causa palestina”, que es como se entiende en los medios y los círculos progres a la política de aparato de Hamas y Al Fatah (muy distinta de las necesidades históricas de los árabes que hoy habitan Israel, Gaza y Cisjordania), volvió a quedar marginalizada en el espacio que más le interesa a esos dos grupos: los medios de comunicación.
La marginalización de la política de aparato de Hamas y Al Fatah en los medios masivos y la charca progre comenzó con el estallido de la llamada “primavera árabe” y se ha profundizado de manera creciente a medida que esos estallidos degeneraron en guerras civiles. Esa pérdida acelerada de “rating” internacional ha dado lugar a varios fenómenos, como las peleas intestinas en las que los opositores de Abbas han intentado por ahora sin éxito removerlo del poder con intrigas palaciegas, las matanzas de líderes de distintas facciones islámicas entre sí con golpes sicariales en Gaza, o el deterioro de la situación social y el descontento en Gaza que han llevado a Hamas a cederle ficticiamente a Al Fatah el poder que ha ejercido dictatorialmente durante más de 10 años. Pero esa crisis provocada por su marginalización en los titulares y los corazones de los progres del mundo no solo ha provocado crisis intestinas. También ha llevado a Hamas y Al Fatah a buscar el modo de volver al centro de la escena mediática, por ejemplo con los intentos de hacer escalar las tensiones con Israel en el Monte del Templo en Jerusalén para empujar a los sectores radicales musulmanes a una llamada “Intifada de Al-Aqsa”, y recientemente las manifiestaciones televisadas en las que grupos de personas integrados en parte por mujeres y niños tiran piedras y bombas molotov contra una cerca fronteriza, mientras comandos de Hamas y la Jihad Islámica intentan poner explosivos para abrir brechas, todo con la esperanza de que el ejército israelí dispare desde el otro lado de la (segunda) cerca y produzca muertes frente a las cámaras que puedan producir titulares en el mundo y resoluciones de la ONU de esas que nadie atiende. Así de calamitosa es la situación: el eje de la política de Hamas y sus rivales no es solucionar alguna de las necesidades inmediatas o históricas de la población que dicen representar y en los hechos oprimen con la sharía, sino no continuar perdiendo protagonismo en la prensa y la política internacional de aparato.
Y justo ahora, cuando llevaban unas dos semanas logrando poner titulares mediante esa puesta en escena que debe costar un esfuerzo logístico enorme en una zona en la que la logística de Hamas ya no alcanza ni para garantizar la recolección de basuras, suceden los nuevos bombardeos en Siria y en menos de quince minutos la “causa palestina” vuelve a desaparecer de los titulares, ahora ocupados nuevamente por la discusión sobre ese otro conflicto.
Casi seguro en los próximos días va a haber nuevos intentos de su parte, más desesperados cada vez, de volver a los titulares con imágenes reales o puestas en escena de mujeres y niños muertos por el eterno enemigo. Y con titulares o sin ellos la población de Gaza estará peor cada día, sin escuelas ni hospitales, sin posibilidad de recibir ningún tipo de compensación por lo perdido en décadas de conflicto, sentada sobre las ruinas que se levantan algunos metros por encima de esos hermosos túneles de combate en los que hace diez años se vienen enterrando el cemento y la tecnología donados o comprados con plata de la ONU y las ONG del mundo. Ya veremos qué ideas se le ocurren a los muchachos.

4/12/18

Tomad y bebed todos de ella (en especial sumercé, papi)

Si bien pocos de mis paisanos pondrían en duda la efectividad de la raspadura de garrete en cuestiones amorosas, el consenso popular es aún mayor en cuanto a los efectos devastadores de otro medio de origen natural que según cuentan las comadres es frecuentemente utilizado para enamorar, dominar y amarrar novios, maridos y mozos: la menstruación, también llamada mestruación. Cuentan los que saben que basta con que una mujer menstruante versada en mañas se meta un algodón por allá en las partes y luego lo exprima sobre alguna bebida o alimento que entre “jijijís” y “jajajás” le ofrecerá a su novio, marido o mozo. El desafortunado caerá perdidamente enamorado, no podrá sacársela del pensamiento cuando no la tenga cerca, será víctima del desespero mientras dure la ausencia de la “porquería de vieja mañosa esa” (como las llaman las madres y las rivales), buscará incesantemente su compañía, y se rendirá a todos sus caprichos y mangoneos. El cuadro sintomático es tan evidente que con frecuencia madres, hermanas, suegras y mujeres cornudas manifiestan con una mezcla de desprecio y conmiseración al ver a sus parientes sometidos a la vil dominación de la enemiga: “¡Será que la (señora / mujer / vieja / desgraciada / vagabunda / perra / zorra*) esa ya le dió mestruación...!
Se trata en el caso de la menstruación de una versión más potente de la técnica -más difícil- de los calzones en la cabeza. Si bien éstos causan un efecto parecido en cuanto a volver a los hombres sumisos, dicho efecto es más leve en tanto el novio, marido o mozo en cuestión no se ve preso de un amor incontenible, sino que simplemente se vuelve obediente, “agüevado”. La técnica de los calzones en la cabeza tiene la desventaja de que la mujer debe esperar a tener al hombre dormido y ojalá borracho para ponérselos sin que éste se dé cuenta y descubra sus intenciones. La técnica de la menstruación resulta en cambio más fácil desde el punto de vista operativo porque en las pequeñas cantidades que bastan para causar el efecto deseado ésta parece resultar inolora e insabora.
Debe existir un antídoto porque en mi pueblo fui testigo de hombres que a fuerza de lucha y vaya uno a saber qué mañas fueron rescatados por sus mujeres de las garras de la moza. La verdad es que lamentablemente desconozco el secreto del éxito de esas aguerridas defensoras del hogar legítimo.
*la decencia o vulgaridad del epíteto depende considerablemente del nivel de educación y la compostura de la persona que habla.

4/11/18

El poderosísimo efecto de la raspadura de garrete

La raspadura de carate, si bien peligrosa, se le queda atrás a su parienta más temida: la raspadura de garrete, cuyo efecto más conocido es el enamoramiento total. La víctima o el víctimo pueden recibirla inocentemente en un café o alguna otra bebida o alimento, a partir de lo cual caerán perdidamente enamorados de la persona que se raspó el garrete con malas intenciones, y frecuentarán su casa con insistencia.
La efectividad de ese método fue comprobada por la esposa de un tío abuelo mío, quien siendo joven era cortejada por un pretendiente no correspondido. Al quejarse en privado de sus constantes visitas hubo quien maldadosamente le aconsejara administrarle raspadura de garrete en un tinto (como se llama en Colombia al café negro), y la entonces señorita siguió el consejo sin saber que se estaba echando la soga al cuello, porque ese fue el inicio de una etapa de mayor enamoramiento y asedio del aspirante a novio. No sé cómo habrá revertido el encanto pero lo cierto es que ella después se casó con otro, que era mi tío abuelo.
El error de la señorita en cuestión fue producto de la ingenuidad, pues para ahuyentar a un visitante persistente lo efectivo no es la raspadura de garrete, sino la mierda de gallina, que debe ser administrada seca y pulverizada ojalá en un tinto, un café con leche, un chocolate, cualesquier cosa que se le ofrezca a la visita. Eso sí, si se trata de una persona sabida y desconfiada, que recibe con la mano izquierda la taza o el plato en los que se le presenta el alimento, todo está perdido: la mano izquierda usada de ese modo, al igual que los calzones o las medias puestos por el revés, anula automáticamente cualquier sustancia o conjuro por poderosos que sean.

4/10/18

Golpe de carate


Continuando con el carate o vitiligo, se dice en mi pueblo natal que si bien tiene su origen en las partículas oscuras que sueltan las alas de las mariposas, también es una enfermedad que puede llegar a ser prendediza. Basta con que un caratejo maldadoso se raspe la parte caratosa (dígase el brazo, la mano, lo que sea) con un cuchillo, y le administre la raspadura a su víctima en una bebida o un alimento. Con eso tiene el pobre inocente o la pobre inocenta para que le de carate sin haber tocado una mariposa en toda su puerca vida.

4/9/18

El efecto mariposa

Según alguna gente de mi pueblo las alas de una mariposa son uno de los lugares más apropiados para encontrar los números de la lotería. Hay que agarrar la mariposa con una bolsa para leerle los números en las alas, porque si uno la toca con la mano desnuda le da carate o sea eso que los doctores llaman vitiligo.

3/15/18

Detente sombra de mi bien esquivo...

Hace ya varias décadas resulta posible registrar la voz y/o la voz y la imagen de una persona y reproducirlas ilimitadamente, incluso después de que esa persona haya muerto.
Si hace doscientos años alguien hubiera escuchado que pronto sería posible ver y oír a aquellos que ya han muerto, contemplar sus movimientos, mirarlos a la cara y escuchar sus narraciones, con seguridad habría respondido que tal cosa jamás podría existir. Vivimos en una época en la que quienes mueren ya no quedan obligatoriamente perdidos en las tinieblas y el silencio del pasado, ni reducidos a las imágenes inmóviles de retratos y fotografías. Como si se tratase de un tiempo de aquellos que anticipan los textos apocalípticos de distintas religiones, ahora los muertos permanecen entre nosotros, moviéndose, hablando, cantando, insultando, sonriendo con picardía al narrar algún acontecimiento feliz. Pero como si también viviéramos en una leyenda griega o romana, estamos condenados a verlos y escucharlos sin ser vistos ni escuchados por ellos. De alguna manera es como si los vivos fueran ellos, y nosotros los fantasmas.

3/9/18

Don y contradon

Treinta y ocho fueron los minutos que duró una conversación telefónica con una paisana mía que llamó a preguntar por los requisitos de admisión a un posgrado que quiere cursar su sobrina.
La conversación se desenvolvió en términos normales desde el punto de vista folclórico. En algún momento al inicio, después de que le propuse que habláramos en español, la consulta técnica se transformó en indagación acerca de cuánto tiempo llevo en Alemania, si sería que yo procedo de donde ella sospechaba según mi acento, dónde era que yo había estudiado en Colombia... Luego, después de que logré con esfuerzo reconducirla al tema inicial, vino el climax del episodio. Inmediatamente después de que le expliqué que como parte de su postulación su sobrina debería presentar un plan de investigación en el que articulara su trayectoria académica con su posible tesis de posgrado, mi interlocutora exclamó:
-Ah... ¿Y será que usted no me puede hacer el favor de colaborármele?
Me tomó fuera de base e inicialmente no entendí la pregunta, así que ella amablemente aclaró:
-Sí, o sea, colaborármele con ese trabajo ya que usted... pues me imagino que usted sabe bien cómo es lo que le toca presentar... O sea, para que ella vaya a la fija.
Pocos minutos después, un poco desencantada debido a que desafortunadamente yo no tengo permitido ofrecer ese tipo de colaboraciones, se despidió anunciándome que mejor le va a decir a su sobrina que pase y me visite "para que se conozcan, así usted me hace el favor y me le explica bien todo". Desde entonces paso las horas con el temor de que la señorita se aparezca con una gallina, una botella de whisky, cualesquier "bobadita" de esas que a veces se usan en mi tierra para abrir puertas y ablandar corazones.

2/8/18

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