"...si ausente está el objeto amado,vienen sus imágenes a sitiarnos,
y en los oídos anda el dulce nombre.
Conviene, pues, huir de las imágenes,
de fomentos de amores alejarnos,
y volver a otra parte el pensamiento,
y divertirse con cualquier objeto;
no fijar el amor en uno solo,
pues la llama se irrita y se envejece
con el fomento, y el furor se extiende
y el mal de día en día empeora."
La traducción del latín es del Abate Marchena (Ave!), y el leve aggiornamento es mio. La imagen es de una obra de Ludolf Backhuysen (1645), cuyo título traducido es "Barcos zozobrando en una tormenta".
Volviendo a los clásicos. Tirando para no aflojar. ¿Qué será que cuando me da por hacerme la cabeza las divagaciones me conducen a la filosofía antigua, como si las tablillas en las que se la escribió fueran tablas de salvación?
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