Hoy es un día triste para Dilma
Rousseff. Pero sobretodo es un día triste para los pobres y la clase
media baja del Brasil, que han visto como el PT con sus cagadas le
puso en bandeja a la derecha plutocrática (que allí también la hay
populista) la oportunidad de truncar un proyecto que si bien no se
propone acabar con la acumulación individual de la riqueza como
fuente de casi toda desigualdad, sí introdujo numerosas reformas que
durante años han contribuido a elevar el nivel de vida de millones
en ese país, haciendo sus vidas menos miserables e insultantes de lo
que eran. Pero los pobres y los luchadores de otras clases sociales
en América latina están (estamos) acostumbrados a las derrotas, y
el fracaso de las dictaduras y otros regímenes infames ha mostrado
con creces que éstas se viven dolorosamente con el cuerpo
(torturado, hambreado, carente de atención sanitaria, vestido con
harapos) y con el alma, y en ese sentido son al menos
transitoriamente aplastantes, pero a la larga terminan siendo
paréntesis históricos. Sin embargo no se manifiesta en ese fenómeno
un acto de generosidad en el que la Historia le tiende la mano a los
vencidos. Lo que hay allí es el resultado de la voluntad
inquebrantable de lucha que según me parece es uno de los
principales rasgos transculturales de los pueblos latinoamericanos. Y
es eso lo que ha hecho la historia de Latinoamérica distinta a la de
otras regiones del mundo, donde de manera general las dictaduras del
siglo XX sí lograron aplastar históricamente a los movimientos de
masas (piénsese en Turquía, Grecia, la España de Franco y sus
monarcas ex-franquistas que apenas se empieza a recuperar cojeando,
Alemania). Hoy los millones de personas que se han visto beneficiadas
durante años por el proyecto del PT sufrieron una derrota temporal
con la destitución de Dilma Rousseff, pero ya lo sabemos todos: la
pelea es peleando, y a la larga su pelea no es por la persona de
Dilma sino por el sostenimiento de ese proyecto reformista que los
beneficia. Este es apenas un traspié.
Como tantas veces lo han hecho ellos y
otros pueblos latinoamericanos en el pasado, los brasileños sabrán transformar o luto em luta.
No comments:
Post a Comment