Conocí el gazpacho en la cocina de mi amiga María José, una de las varias personas extranjeras que encontré a mi llegada a la Argentina y que hoy se encuentran nuevamente en sus lugares de origen. Fue nada más conocernos y juntar extranjerías. En poco tiempo nos hicimos buenos amigos y pronto empezamos a sorprendernos de cuán similares somos -en la mesa y en el resto de la vida- los andaluces y los colombianos de la región Andina.Similares, pero no iguales. Si bien los 300 años de colonización española dejaron una impronta indeleble en las costumbres y los gustos de la gente de lo que otrora fue el Nuevo Reino de Granada, las distancias geográficas -más que la independencia política- han dado lugar a recetarios con un innegable aire de familia pero muy bien diferenciados. Compartimos el gusto por los arroces, los guisos, los embutidos, las sopas, la debilidad (hija, con toda seguridad, de los árabes y los indios americanos) por las especias y todos los aromas sutiles que nos ditancian del exquisito pero elemental asado y de la polimorfa pasta.
Esas y otras confluencias determinaron que, a pocos kilómetros del meridiano 5 latitud Sur, una andaluza y un cundinamarqués se identificaran culturalmente, a pesar de lo cual el gazpacho, como las sopas frías en general, me resultaba ajeno.
El asunto es que lo probé y me encantaron el sabor y la simpleza de su preparación, de modo que le hago propaganda permanentemente y lo preparo con frecuencia. En verano sienta muy bien, y es supremamente saludable.
Existen muchas variantes regionales, pero acá hay una receta más o menos estándar --> Click.
Buen provecho.
Dejo algo de Don Jorge Luis que me vino a la mente mientras escribía esta entrada:
De la diversa Andalucía
Cuántas cosas. Lucano que amoneda
el verso y aquél otro la sentencia.
La mezquita y el arco. La cadencia
del agua del Islam en la alameda.
Los toros de la tarde. La bravía
música que también es delicada.
La buena tradición de no hacer nada.
Los cabalistas de la judería.
Rafael de la noche y de las largas
mesas de la amistad. Góngora de oro.
De las Indias el ávido tesoro.
Las naves, los aceros, las adargas.
Cuántas voces y cuánta bizarría
y una sola palabra. Andalucía.
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