4/15/18

Bien cagados y el agua lejos

El reciente bombardeo de un sitio de desarrollo y varios depósitos de armas químicas de Al Assad en Siria ha producido una ola de titulares e indignación mediatizada tipo “comparte esto si apoyas a los niños de Siria”. Desde el punto de vista de las modas de la Era Facebook no hay nada nuevo en eso. Desde el punto de vista del contexto internacional en el que la política de Hamas ejerce ocasionalmente cierta influencia, la situación tiene también poco de nuevo pero mucho de catastrófico para ese grupo: nuevamente la llamada “causa palestina”, que es como se entiende en los medios y los círculos progres a la política de aparato de Hamas y Al Fatah (muy distinta de las necesidades históricas de los árabes que hoy habitan Israel, Gaza y Cisjordania), volvió a quedar marginalizada en el espacio que más le interesa a esos dos grupos: los medios de comunicación.
La marginalización de la política de aparato de Hamas y Al Fatah en los medios masivos y la charca progre comenzó con el estallido de la llamada “primavera árabe” y se ha profundizado de manera creciente a medida que esos estallidos degeneraron en guerras civiles. Esa pérdida acelerada de “rating” internacional ha dado lugar a varios fenómenos, como las peleas intestinas en las que los opositores de Abbas han intentado por ahora sin éxito removerlo del poder con intrigas palaciegas, las matanzas de líderes de distintas facciones islámicas entre sí con golpes sicariales en Gaza, o el deterioro de la situación social y el descontento en Gaza que han llevado a Hamas a cederle ficticiamente a Al Fatah el poder que ha ejercido dictatorialmente durante más de 10 años. Pero esa crisis provocada por su marginalización en los titulares y los corazones de los progres del mundo no solo ha provocado crisis intestinas. También ha llevado a Hamas y Al Fatah a buscar el modo de volver al centro de la escena mediática, por ejemplo con los intentos de hacer escalar las tensiones con Israel en el Monte del Templo en Jerusalén para empujar a los sectores radicales musulmanes a una llamada “Intifada de Al-Aqsa”, y recientemente las manifiestaciones televisadas en las que grupos de personas integrados en parte por mujeres y niños tiran piedras y bombas molotov contra una cerca fronteriza, mientras comandos de Hamas y la Jihad Islámica intentan poner explosivos para abrir brechas, todo con la esperanza de que el ejército israelí dispare desde el otro lado de la (segunda) cerca y produzca muertes frente a las cámaras que puedan producir titulares en el mundo y resoluciones de la ONU de esas que nadie atiende. Así de calamitosa es la situación: el eje de la política de Hamas y sus rivales no es solucionar alguna de las necesidades inmediatas o históricas de la población que dicen representar y en los hechos oprimen con la sharía, sino no continuar perdiendo protagonismo en la prensa y la política internacional de aparato.
Y justo ahora, cuando llevaban unas dos semanas logrando poner titulares mediante esa puesta en escena que debe costar un esfuerzo logístico enorme en una zona en la que la logística de Hamas ya no alcanza ni para garantizar la recolección de basuras, suceden los nuevos bombardeos en Siria y en menos de quince minutos la “causa palestina” vuelve a desaparecer de los titulares, ahora ocupados nuevamente por la discusión sobre ese otro conflicto.
Casi seguro en los próximos días va a haber nuevos intentos de su parte, más desesperados cada vez, de volver a los titulares con imágenes reales o puestas en escena de mujeres y niños muertos por el eterno enemigo. Y con titulares o sin ellos la población de Gaza estará peor cada día, sin escuelas ni hospitales, sin posibilidad de recibir ningún tipo de compensación por lo perdido en décadas de conflicto, sentada sobre las ruinas que se levantan algunos metros por encima de esos hermosos túneles de combate en los que hace diez años se vienen enterrando el cemento y la tecnología donados o comprados con plata de la ONU y las ONG del mundo. Ya veremos qué ideas se le ocurren a los muchachos.

No comments:

archīvum

StatCounter