9/13/08

A modo de actualización: notas marginales

Después de un largo e intempestivo paréntesis (no se me olvida que dejo inconclusas las notas del diario del Norte, pero ya vendrán aunque quizá ahora carezcan de buena parte de su sentido bloguístico), heme de vuelta, y estas son las novedades:

-Ahora escribo desde Colombia, a donde me mudé de manera más o menos precipitada en agosto después de recibir una oferta inesperada de trabajo a principios de junio.

-Estoy comenzando mi segundo mes como docente del programa de Comunicación Social de una universidad privada, donde dicto tres materias del ciclo de formación en investigación social, y una de escritura. La mayoría de mis estudiantes me caen bien, y he resultado menos impaciente de lo que pensaba que era.

-Apenas he tenido tiempo de aterrizar en el país y la nueva vida. Ando cómodo en lo que hago y trabajo en un campus verde y tranquilo, que no es poco en una ciudad en la que hay entre 28 y 32 grados todo el año.

-Otra de las novedades es que aterrizó J. Ahora trabajamos en facultades distintas de la misma universidad, y andamos arrancando una vida en el mismo lugar después de tanto tiempo de planearlo. Lo que jamás se nos habría ocurrido es que eso se iba a dar en uno de los pocos lugares que estaban fuera de la lista.

-Viendo el país in situ las cosas son menos peores de lo que parecen. Los uribistas son mayoría aplastante, pero "los otros" ("nosotros") son menos escasos de lo que uno podría creer desde el exterior.

-A veces extraño Buenos Aires, a los amigos que dejé allá y a las calles de esa ciudad con la que estoy casado. Sin embargo, estoy muy animado con el redescubrimiento que estoy haciendo de este país respecto del cual me siento extranjero en muchos sentidos. Al fin y al cabo, uno no es de ninguna parte, para bien y para mal.

1 comment:

Gustavo Ramírez said...

En Buenos Aires hay un colombiano menos. Se te extraña.
Que bueno que las cosas marchan bien por allá y se van dando...

Un abrazo, amigo.

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