8/21/14

Aire de familia

En el metro me percato de que una señora me mira fijamente y con un gesto entre la curiosidad y la fascinación. No me resulta familiar pero le pregunto sonriendo si nos conocemos de alguna parte. Al comienzo ella no habla sino que se señala el rostro, moviendo la mano suavemente de arriba a abajo.

—No, pero podríamos ser hermanos –recorre con la punta de sus dedos la forma de sus labios, y luego la nariz– esto... Esto...

Le sonrío y asiento aunque no coincido sobre el parecido porque la encuentro demasiado bella para que nos parezcamos. Es una mujer modesta y al mismo tiempo luce elegante, a sus quizá cincuentaytantos años, con el cabello largo entrecano. Considero fugazmente la idea de que esté intentando poner conversación con cualquier tema para levantarme, pero la descarto. Eso resulta más improbable que lo del parecido, que de todos modos termino tomando como un halago al verla a ella.

—¿De dónde proviene usted? –pregunto con la seguridad que tiene uno en la región del Rhein-Main de casi siempre estar tratando con otro inmigrante–. Quiero decir, yo soy colombiano, soy latinoamericano.

—Yo soy húngara –contesta–.

—Venimos de esquinas opuestas del mundo, no creo que seamos hermanos –le digo en tono de broma–.

—Cualquier cosa puede ser –dice muy seria–. Uno nunca sabe las vueltas que da la vida.

La conversación se interrumpe porque me bajo del metro, y me acuerdo de que alguna vez conocí a una húngara.

¿Será la misma húngara?

1 comment:

Gustavo Ramírez said...

Pero Mamá Cora.. que duda cabe!
https://www.youtube.com/watch?v=GXrV9vb9Xs4

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