- La personalidad por sí sola, desprovista de alguna forma de belleza física, no enamora a nadie en el sentido afectivo-erótico que comúnmente se le atribuye a la palabra "enamoramiento".
- La distancia, combinada con otros factores, mata relaciones amorosas y amistosas, aunque éstas sean profundas.
- No hay amores desinteresados, aunque a veces los intereses que los sostienen no sean materiales.
- Hasta la fecha las buenas intenciones desprovistas de inteligencia, disciplina y erudición no han producido una sola obra científica o artística respetable.
- Es posible respetar a una persona y despreciar el producto de su trabajo debido a su escasa calidad. Hay personas que serían más simpáticas con usted si procede invirtiendo los factores de esa relación.
- No todo lo que ha sido escrito en estrofas puede ser legítimamente calificado como "poesía" en el sentido artístico -es decir técnico- de esa categoría.
- El respeto o la admiración intelectual de los que goza alguien se desvanecen súbitamente cuando esa persona usa su conocimiento o inteligencia para cuestionar determinadas certezas (políticas, morales o religiosas) de por sus admiradores.
- Discutir no siempre es una forma de ponerse de acuerdo. Hay personas entre las que no hay acuerdos posibles, al menos en determinados asuntos.
- La comodidad económica no asegura la felicidad, pero pasar necesidades tampoco.
- La discriminación es una actividad universal y cotidiana entre los seres humanos. Existen formas más y menos inofensivas, más y menos violentas, o más y menos legítimas de discriminación. Lo que casi no existe es gente que acepte abiertamente que las practica y justifica.
- La democracia tiene más defensores entre la oposición que en el gobierno, sobretodo cuando la ex-oposición gobierna.
- La arrogancia no siempre es ilegítima, y en algunos contextos puede ser psicológica o científicamente saludable.
4/27/16
Cruda realidad
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