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Perdón por el larguísimo tiempo que ha mediado entre esta entrada y la anterior, históricamente distantes un día una de la otra, pero merced a mi abandono separadas por muchas semanas acá. Va otro fragmento del Diario del Norte, mientras preparo el equipaje para otro viaje, menos planificado aunque quizá estará más lleno de cosas para contar. Desconozco cuántas personas leen este blog, o si lo hace alguien distinto a su ultramarginal autor. Como sea, un saludo.
Abril 28
de Salta a Jujuy
Vamos hacia Tilcara vía San Salvador de Jujuy. No pararemos ahí porque sospechamos que es feo, aunque consideramos la posibilidad de cambiar de plan al llegar.
Ayer visitamos el Museo de Alta Montaña, que queda sobre la plaza 9 de Julio, en Salta. Es precioso. Si bien a veces el montaje tiene problemas como el mal ajuste de las lupas con las que se pretende mostrar los detalles de unas figurinas vestidas con tejidos y tocados de plumas, el guión es bastante bueno y el mismo montaje lo es.
Es un museo moderno y la exposición central es sobre las tres momias de infantes halladas en la cima del volcán Lullaillaco, a 6.700 msnm. El principal defecto es que no dan cuenta de las razones por las que bautizaron a dos momias con nombres un poco extravagantes como "Niña del rayo", "Doncella" y a otra simplemente la llaman "Niño", de modo que uno se encuentra con la exposición sobre el hallazgo, el ajuar de cada momia, y los ritos que probablemente dieron lugar a los entierros, y ve nombrar los personajes pero se los refiere con aires de obviedad como si se tratara de figuras respecto de las cuales todo el mundo conoce el "nombre". Digo que siendo denominaciones impuestas por los arqueólogos se las debería explicar. Lo demás es casi perfecto. Se narra la expedición en video, con pequeñas entrevistas a los participantes e imágenes del ascenso y la excavación, y se muestran opiniones de los guías locales y de la maestra de la escuela de Tolar Grande, el pueblo más próximo a la cumbre, a 360 km de Salta capital, cerca de Chile. También aparece en los videos una señora que dice que aunque la gente dice que los sacrificaron se trata de una falsedad, porque los dejaron dormiditos, y cuenta que ellos creen en la utilidad de esas ofrendas para conseguir lluvias, buenas cosechas y saludo para los animales y personas, dando a entender que todavía se hacen.
Ahora que escribo recuerdo que el artesano de Alemanía nos contó que en alguna fiesta de la virgen en Semana Santa, realizada en una iglesia de cumbre, la multitud sacrifica un chivo ante la imagen de la virgen, y que la fiesta es una ocasión para comer y emborracharse masivamente.
Respecto de las momias, el museo cuenta con un sistema tecnológico de punta para su conservación, sobre la base de tecnología desarrollada en la Argentina. Solamente está exhibida la llamada "Niña del Rayo", y por unos ventanales se puede ver el área de conservación y el laboratorio; al lado del ventanal hay un plano en el que están indicadas las áreas, así como sus temperaturas permanentes. Hay tres bóvedas en las que se guardan las momias, y tanto el área de conservación como la vitrina de exhibición reproducen las condiciones ambientales del sitio de enterramiento: -18 grados C, bajísima humedad, y escaso oxígeno. La conservación sigue criterios no intrusivos que fueron aplicados también en el análisis. No las disectaron ni les aplicaron conservantes como antimicóticos o productos por el estilo. Los análisis fueron radiológicos y con TAC, y hay pequeños documentales sobre eso y los resultados de los análisis, que pasan por monitores plasma distribuidos por la exposición.
En general los videos duran al rededor de 7 minutos, y presentan testimonios de gente relacionada con el tema: arqueólogos, patólogos forenses, odontólogos, campesinos, guías, etc., según se trate.
Abril 29
(en Tilcara)
También hay una sala con una exposición sobre una momia que fue saqueada en la década de 1920 cerca de Cafayate, en un cerro que se llama Chusquizo, o algo así. La momia estuvo rodando por Buenos Aires durante 80 años hasta que fue recuperada y llevada a Salta. Se muestran fotos tomadas en distintas épocas y se ve cómo los malos tratos la fueron deteriorando hasta el día de hoy, cuando presenta un aspecto lamentable. Los documentales muestran testimonios de ancianos de Cafayate que la vieron en los veinte o tuvieron información de ella a través de otros. Hay uno muy conmovedor en el que un hombre habla larga y detalladamente de ella para concluir diciendo: "Les cuento todo esto sobre la momia pero no la he llegado a ver porque se la llevaron de acá".
Es llamada "La princesa del cerro" con la misma extravagancia medio circense con la que bautizaron a las otras dos, y como las otras, se trata de una momia natural.
La tercera exposición es sobre el camino principal del imperio inca y el proyecto de la Unesco para recuperarlo. Es menos densa en información y un poco más aburrida, pero muestra lindas fotos de ingeniería incaica asociada al camino.
La tienda del museo está bastante bien desarrollada con productos alusivos y artesanías del área. La mayoría de las cosas son caras y bonitas, para el turista imperialista medio.
Nos sorprendió notar que Salta es una ciudad poco conservada comparada con toda la fama que tiene como lugar colonial. Salvo el marco de la Plaza 9 de Julio, no hay mucho cuidado puesto en mantener la arquitectura. Sin embargo es una linda ciudad. Tiene dos iglesias muy bellas: San Francisco y la Catedral. Son típicamente coloniales, llenas de tallas y dorados por todos lados. En San Francisco vimos una talla de un santo acostado con uniforme romano y una herida en el cuello: San Severo. Era absolutamente sexy.
En la noche vimos muchos autos caros de gente de ahí. Era muy contrastante con el tono modesto de la ciudad en general. Todos iban llenos de jóvenes, y algunos señores blancos, distintos del salteño común de la calle. Evidentemente eran los ricos locales divirtiéndose.
Ayer partimos hacia Jujuy con el plan de trasbordar en San Salvador, la capital, y seguir camino hacia Tilcara. El viaje de 117 km se hace en poco más de una hora por buena carretera en una región verde y algo monótona. Cuando llegamos a la estación de buses de Jujuy sufrimos un choque porque a pesar de la proximidad con Salta todo era mucho más precario y sucio, y la gente se veía menos mestiza y casi paupérrima.
Buscamos el baño para mear pero no había señales que indicaran dónde estaba, así que medio en broma le dije a Jan que lo íbamos a encontrar por el olor, y así fue. Apestaba a orines y mierda a unos 15 metros, y aunque adentro una señora baldeaba incesantemente y trataba de mantener la limpieza, el lugar era nauseabundo.
Había mucha gente borracha, uno tirado durmiendo en el piso. Era medio día del lunes.
Todo era mucho más parecido a como uno imagina Bolivia que a la Argentina que conoce. Tomamos un bus de una empresa llamada Evelia que nos trajo a Tilcara por 9 pesos cada uno. Es como una hora de viaje por una carretera a veces destapada y se pasa por varios poblados bastante pobres que en ese clima seco por encima de los 2.000 msnm están manchados de verde por las huertas que tiene la gente en los solares.
6.15 p.m.
Cuando llegamos a Tilcara, ayer, encontramos un hostal llamado "Los Molles" y tomamos una cabaña con cama doble, escritorio y calefacción eléctrica por 80 pesos los dos. Es un bellísimo lugar a tres cuadras de la plaza, que acá es la periferia del pueblo. Hay muchos árboles al rededor, huerta, y desde el jardín se divisa la iglesia de Tilcara.
Es un lindo pueblo, tranquilo porque estamos en temporada baja, y con las casas antiguas bien conservadas. A pesar de la tranquilidad de esta época se nota que viene mucha gente en temporada alta, pues hay muchos hoteles y alojamientos de todos los precios, y varias tiendas y restaurantes caros, al estilo de Mar de Las Pampas o esos lugares de la costa de Buenos Aires.
En el hostal encontramos una francesa que vive en La Paz, donde trabaja para una ONG. Está en su vuelta final por el Cono Sur antes de volver a Francia, y hablando de las salteñas (las empanadas bolivianas), nos contó que la historia popular sobre el nombre que circula en La Paz dice que se hicieron comunes en Bolivia porque una señora de Salta se mudo allá, y montó un negocio. En cualquier caso, si las tomaron de los argentinos, los bolivianos las perfeccionaron.
También hay una pareja de porteños emigrados con su hijo de 18 meses llamado Pedro.
Anoche fuimos a comprar provisiones para la cena y encontramos el mercado del pueblo. Es un lindo lugar, limpio y ordenado (ya parezco una anciana bogotana), lleno de cosas ricas y baratas. Nuestra compra del día fue:
-1 Kg de carne de llama (pierna): $ 9.
-1 libra de oca (como cubios o ullucos pero con sabor a papa amarilla): $ 1,5.
-1 cabeza de ajo: $ 0,5.
-1 Kg de uvas dulces: $ 2.
Preparé una rica cena de oca en crema, y llama asada con cebolla, que acompañamos con vino de Cafayate.
Esta mañana pasamos por el mercado nuevamente y vimos los puestos de comida, así que entramos a curiosear y terminamos almorzando sudado de cabrito con arroz, papa, maíz y ensalada. En el puesto trabajaban una chica y una travesti llamada Carola, de unos 40 años, gordita, con el pelo largo cuidadosamente peinado. Ambas eran muy amables, en especial Carola. Estando allí vimos en el noticiero que hoy se hizo público que ya hay financiación para el tren bala. Da bronca ver gastar la plata en obras de lujo cuando en esta zona acabaron con los trenes, como lo hicieron en el resto del país, y la gente pobre -o no tanto- no tiene un medio de transporte bueno y barato como ese, mientras a las viejas vías y estaciones se las come el tiempo.
En la tarde fuimos al pucará, unas ruinas horrorosamente reconstruidas por un arqueólogo de apellido Debennedetti y otros. Da lástima porque parece un parque temático, aunque quizá por eso mismo la gente lo visita encantada. En la cumbre de la colina en la que está construyeron en 1935 una pirámide horrible imitación maya o algo así como monumento a los arqueólogos responsables del estropicio.
El lugar es administrado por la UBA pero no hay una sola palabra de crítica o disculpa por esa reconstrucción abusiva y el monumento-esperpento de la cima. Es un asco. En el pueblo hay un museo también de la UBA que se ve sostenido a pulso por la gente de ahí, pero la exposición es de las peores que haya visto. Las piezas no tienen fichas y la información es escasa y en tono aburrido. Da la impresión de que uno está en un gabinete de curiosidades y no en un museo manejado por una universidad seria. Aparte de que el parque del pucará y el museo son un enclave colonial porteño en Jujuy del cual Rosas y sus mazorqueros estarían orgullosos, están pésimamente manejados, sin criterios museográficos mínimos ni un gramo de respeto (si es que el respeto se puede medir en gramos) por la gente que produjo los vestigios sobre los que hoy hacen semejante desastre.
Hablando de Rosas, en Tilcara están las casas donde mataron y velaron a Juan Lavalle. Esa fue una conmovedora sorpresa.
En el museo hay una exposición sobre el "malón de la paz", una marcha de indígenas jujeños que viajaron a Buenos Aires bajo el primer peronismo a pedir una reforma agraria. Es precaria, montada a pulso, pero muy buena, es lo único que vale la pena de visitar el museo, y la vale bien. Narra detalladamente la historia, sobre testimonios de ancianos que participaron o vivieron los acontecimientos desde Jujuy. Es muy conmovedor descubrir cuánto sacrificio hizo esa gente, y más aún enterarse al menos de pasada acerca de las condiciones semiesclavas en las que vivían, como siervos de los señores feudales del latifundio jujeño. Parece que fue una marcha con una gran repercusión mediática (hay recortes de diarios, entre ellos La Nación), y si bien los cagaron a palos de sorpresa y los mandaron en un tren de regreso a la fuerza, parece que la represión tuvo que ver con una medida discrecional tomada por un mando medio, pues según dicen los testimonios expuestos Perón intervino personalmente abriendo una investigación e introduciendo algo así como una reforma agraria cuyo alcance no está bien explicado en la exposición. En esas condiciones hasta yo me habría hecho peronista.
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1 comment:
Se te lee, chango. Pero te tomás unos tiiiieeeempoooosssss...
Abracho.
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